«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los chats funcionan como centros de operaciones en tiempo real

Traficantes libios y marroquíes se coordinan para intensificar la avalancha migratoria en España: «Di que tienes 17 años para que te envíen a la Península»

Inmigrantes ilegales. Europa Press

Una investigación exclusiva de LA GACETA ha revelado la constatación de un cambio drástico en las rutas de la inmigración ilegal hacia Europa. Los grupos que antes salían desde Libia rumbo a Italia han redirigido sus operaciones hacia España, que se ha convertido en el destino preferido. La causa principal es una gran acumulación de inmigrantes ilegales atrapados en territorio libio, sin salida viable por el Mediterráneo Central debido al refuerzo de los controles. En lugar de arriesgarse en esa ruta, se opta por trayectos terrestres que cruzan Libia, Argelia y Marruecos hasta llegar a territorio español.

Lo más grave, según ha constatado LA GACETA en conversaciones reales de grupos de WhatsApp entre traficantes e inmigrantes, es que los organizadores dan instrucciones claras y directas: al llegar a España deben declarar que tienen 17 años. Esta recomendación no es casual; busca activar el sistema de protección de menores para garantizar el traslado a la Península.

En uno de los chats analizados, un traficante con número libio (+218) habla con un inmigrante de origen sudanés y le explica que lo más importante es registrarse como menor de edad en el centro de recepción y acogida. Le dice que, al declararse como un menor de 17 años, el procedimiento cambia por completo. En lugar de asumir el riesgo inmediato de expulsión o internamiento en CIE, las autoridades españolas activan la tutela de menores, lo que suele traducirse en traslado a la península. La instrucción se presenta como el paso decisivo para aprovechar las ventajas del sistema.

Fuentes policiales consultadas por LA GACETA confirman que esta práctica es sistemática y ampliamente conocida. Los agentes explican que un porcentaje elevado de los llegados a costas españolas, Ceuta o Melilla declara exactamente 17 años —la edad límite antes de la mayoría de edad—. Las pruebas médicas posteriores, como radiografías óseas, detectan con frecuencia que se trata de adultos. Al declararse menores extranjeros no acompañados (MENA), acceden automáticamente a tutela de las comunidades autónomas: alojamiento en centros de protección, asistencia sanitaria, educación y apoyo psicológico, en lugar de internamiento en CIE o una posible devolución inmediata. Como resultado, muchos son derivados a la península, aliviando la saturación en puntos de primera llegada como Canarias.

La conexión entre redes libias y marroquíes es clara y funcional. Con la ruta del Mediterráneo Central cada vez más vigilada, los traficantes libios desvían a los inmigrantes ilegales hacia pasos terrestres por Argelia hasta Marruecos, donde sus socios locales facilitan el tramo final hacia España. En los mismos grupos de WhatsApp se negocian precios que oscilan entre 3.000 y 5.000 euros por plaza, con promesas de «viaje directo» y «garantías» La recomendación de declarar 17 años se vende como un valor añadido que hace más atractivo el servicio.

Estos chats funcionan como centros de operaciones en tiempo real; se intercambian contactos, precios, rutas y consejos precisos para sortear fronteras y explotar las debilidades del sistema europeo de acogida. LA GACETA ha constatado que la bolsa migratoria acumulada en Libia —integrada mayoritariamente por sudaneses y otros subsaharianos— se está canalizando ahora hacia España a través de Marruecos, con traficantes coordinando cada etapa.

Esta exclusiva pone al descubierto la evolución de las mafias de tráfico de personas. Utilizan aplicaciones cotidianas como WhatsApp para orquestar engaños calculados que desafían las políticas migratorias. Los traficantes ya han incorporado el «di que tienes 17 años» como pieza clave de su estrategia comercial. España, convertida en el nuevo epicentro preferente, se enfrenta a un reto complejo que combina presión migratoria masiva, crimen organizado transnacional y abuso sistemático del marco de protección a la infancia.

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