«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El docente se incorporó al centro en septiembre de 2025

Un exjefe de ETA que salió de la cárcel en 2022 es convertido en profesor de Ética de niños entre 12 y 16 años en el instituto de Elgoibar

El etarra Ekaitz Sirvent Auzmendi. Redes sociales

Un ex jefe de ETA llamado Ekaitz Sirvent Auzmendi y condenado en Francia a 18 años de prisión ha comenzado a impartir clases de Filosofía y Ética en un instituto público de Elgoibar (Guipúzcoa), apenas tres años después de abandonar la cárcel. El docente se incorporó al centro en septiembre de 2025 como funcionario en prácticas, una situación que ha causado sorpresa al conocerse su trayectoria dentro de la organización terrorista.

Su acceso al sistema educativo se produjo tras superar las oposiciones de Secundaria en el otoño de 2023. La confirmación oficial llegó meses después, cuando su nombramiento como profesor en prácticas quedó recogido en el Boletín Oficial del País Vasco. El centro en el que trabaja cuenta con unos 650 alumnos de entre 12 y 16 años, en un entorno en el que la enseñanza se imparte mayoritariamente en euskera y goza de buena reputación académica.

La distancia entre su pasado y su presente resulta especialmente llamativa. Sirvent fue detenido en 2009 en la estación parisina de Montparnasse cuando acababa de llegar en un tren de alta velocidad procedente de Burdeos. En ese momento portaba una pistola Smith & Wesson del calibre 38, documentación falsa y un importante archivo digital relacionado con la actividad de ETA. La operación se llevó a cabo en colaboración entre las policías francesa y española.

Durante su etapa en la organización, el ahora profesor desempeñó un papel clave en la estructura logística, considerada uno de los pilares del grupo. Según informes policiales, coordinaba la falsificación de documentos, la obtención de identidades falsas, la provisión de material y la red de apoyo necesaria para los militantes clandestinos. También estaba vinculado a la elaboración de comunicados y a la planificación de acciones, lo que le situaba en un nivel de responsabilidad elevado dentro de la cúpula.

Cuando fue arrestado, los agentes incautaron un gran volumen de información: ordenadores, memorias USB, discos duros y documentación con datos de potenciales objetivos, así como listados relacionados con la extorsión económica conocida como «impuesto revolucionario». Todo ello llevó a los investigadores a considerarlo uno de los principales responsables del aparato logístico, un puesto estratégico para el funcionamiento de la organización.

Tras cumplir 13 años de condena en la prisión francesa de Mont-de-Marsan, Sirvent recuperó la libertad en 2022. Su salida fue celebrada por su entorno familiar y por asociaciones de apoyo a presos de ETA, que difundieron imágenes del recibimiento. Desde entonces ha reconstruido su vida, ha obtenido titulaciones universitarias en Sociología y Ciencias Políticas y ha accedido a la función pública.

El caso ha reabierto el debate sobre la reinserción de antiguos miembros de organizaciones terroristas y su presencia en sectores sensibles como la educación. Mientras algunos defienden el derecho a la reintegración tras cumplir la pena, otros consideran controvertido que alguien con ese pasado ejerza como profesor de asignaturas relacionadas con valores éticos y pensamiento crítico entre adolescentes.

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