«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Parte del cuerpo apareció sumergido en la bañera

Un inmigrante de origen marroquí viola y asesina a una mujer a sangre fría en Baracaldo tras practicarle el mataleón

Detenido en Baracaldo. Redes sociales

Un inmigrante de origen marroquí y 27 años se sentó en un bar situado frente al portal donde acababa de producirse un crimen violento en Baracaldo mientras observaba discretamente el despliegue policial, según recoge el sumario judicial del caso. El joven, acusado de violar y matar a Josune M.D., de 54 años, habría seguido desde allí los primeros pasos de la investigación sin acercarse en ningún momento a los agentes que acudieron al lugar.

La autopsia preliminar adelantada por El Correo apunta a que la causa más probable de la muerte fue un estrangulamiento con las manos, aunque parte del cuerpo apareció sumergido en la bañera. Los forenses también hallaron una contusión en la cabeza y lesiones en la zona genital que deberán determinar si son compatibles con una agresión sexual. Los investigadores sospechan que un golpe previo dejó aturdida a la víctima, lo que explicaría la ausencia de señales claras de defensa.

El presunto agresor, que trabajaba junto a la mujer en la charcutería de un supermercado del barrio de Cruces, había compartido con ella y otros compañeros una cena navideña la noche anterior. Tras recorrer varios locales de ocio en la zona de Zaballa, ambos se marcharon en taxi hacia la vivienda de la víctima en el barrio Urban. Las imágenes de la carrera muestran a Josune prácticamente dormida durante el trayecto, que terminó poco después de las seis de la mañana.

De acuerdo con el atestado de la Ertzaintza, después del supuesto asesinato el sospechoso abandonó el domicilio, pero dejó olvidado su teléfono móvil en el interior, una prueba que lo situaba directamente en la escena. Con la intención de recuperarlo, pidió a un conductor de autobús que llamara a un cerrajero alegando que se había dejado las llaves puestas. El profesional logró abrir la puerta con una placa metálica y comprobó que las llaves estaban efectivamente dentro. El joven accedió a la vivienda inundada, recogió el dispositivo y se marchó en pocos minutos.

Mientras tanto, una de las hijas de Josune, extrañada porque su madre no respondía a las llamadas, acudió al piso junto a su hermana. Al conectarse mediante una aplicación doméstica, habían escuchado previamente la voz de un hombre en el interior. Fue la hija mayor quien encontró el cuerpo sin vida en la bañera y, con la ayuda de una vecina que había oído ruidos y un grito durante la madrugada, alertó a la policía.

Tras abandonar el domicilio, el acusado regresó al mismo bar para cargar el teléfono y observar el movimiento policial. Más tarde se dirigió a la comisaría de Guecho acompañado por la tía de su pareja, a quien había contado una versión suavizada de lo ocurrido. Allí no informó de ningún fallecimiento; únicamente preguntó por una cartera perdida y se marchó.

Horas después, agentes del grupo de homicidios del Servicio de Investigación Criminal Territorial de Bizkaia lo localizaron en su casa de Sopela y lo detuvieron como presunto autor del crimen, apenas doce horas después de los hechos. El juzgado de guardia decretó su ingreso en prisión provisional mientras la causa pasa a manos de un juzgado especializado en violencia sobre la mujer, donde ya han comenzado a declarar familiares, vecinos y compañeros de trabajo.

Durante su declaración, el joven aseguró haber realizado una llamada anónima al 112 para avisar de lo sucedido, extremo que la Ertzaintza ha descartado al no existir registro alguno. Según la investigación, tampoco colaboró con los agentes cuando estos acudieron al bar para solicitar grabaciones de seguridad, pese a encontrarse a escasos metros de ellos observando la escena.

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