Un inmigrante de nacionalidad marroquí ha causado el caos en el aeropuerto de Valencia tras protagonizar un grave incidente en un avión comercial que debía despegar con destino a Ámsterdam. La acción obligó a retrasar la salida del vuelo durante más de dos horas y generó momentos de máxima tensión entre pasajeros y personal aeroportuario.
El suceso tuvo lugar en la tarde del sábado, cuando la aeronave —un Airbus A320 de la compañía Vueling— se encontraba ya preparada para iniciar la maniobra de despegue. Fue entonces cuando el individuo accedió de forma irregular a la zona del avión y logró subirse a la parte superior del fuselaje portando un objeto cuya naturaleza era desconocida en ese momento.
La situación activó de inmediato los protocolos de seguridad. Tres agentes de la Guardia Civil se desplazaron hasta el lugar e iniciaron una negociación con el hombre, que permanecía en una posición elevada y se negaba a descender. Durante ese tiempo, el vuelo quedó completamente paralizado mientras se evaluaba el posible riesgo.
Tras varios minutos de conversación, los agentes consiguieron que abandonara la aeronave por la misma escalerilla por la que había accedido. Una vez en tierra, fue identificado y sometido a un registro exhaustivo para descartar la presencia de explosivos u otros artefactos peligrosos, comprobaciones que resultaron negativas.
Durante la intervención, los efectivos constataron que el individuo presentaba un estado mental alterado. Según testigos, profirió insultos y comentarios ofensivos dirigidos a distintos colectivos, hechos que incluso quedaron grabados en vídeos realizados con teléfonos móviles por las personas presentes en la zona.
El detenido fue atendido posteriormente en el propio aeropuerto por personal sanitario especializado en salud mental, tras desplazarse al lugar efectivos de la Unidad de Psiquiatría del Hospital General de Valencia, de acuerdo con fuentes médicas.
Pese a lo ocurrido, las autoridades confirmaron que en ningún momento existió un peligro real para los pasajeros ni se vio comprometida la seguridad aérea. Tampoco se produjeron afecciones al resto del tráfico en el aeropuerto, según indicaron fuentes de Aena.
Finalmente, los viajeros pudieron retomar su itinerario y el vuelo despegó con un retraso aproximado de dos horas y media. La aeronave aterrizó en la capital neerlandesa a las 23:15 horas, sin que se registraran más incidencias durante el trayecto.