«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Se han contabilizado 59 denuncias por ataques contra policías, guardias civiles y militares

Un invasor marroquí intenta robar a una mujer que salía del Mercadona y rompe la pierna a un militar que la defendió en Ceuta

Un blindado militar pasa junto a una cola de inmigrantes. Europa Press

Un invasor marroquí de Ceuta ha provocado una luxación de rodilla a un militar de Regulares que trató de impedir el robo del bolso a una mujer a la salida de un supermercado Mercadona. El incidente, ocurrido ayer miércoles, se suma a la sucesión de enfrentamientos registrados durante los últimos días entre inmigrantes ilegales y miembros de las Fuerzas Armadas desplegados en la ciudad autónoma.

Según ha publicado OkDiario, varios marroquíes abordaron a una mujer cuando abandonaba el establecimiento para intentar hacerse con su bolso. Una patrulla militar que se encontraba en las inmediaciones observó lo sucedido y varios efectivos descendieron del vehículo para intervenir. Durante la persecución, uno de los sospechosos habría propinado varias patadas a uno de los militares para poder huir, causándole la lesión en una rodilla.

El efectivo herido pertenece a Regulares y se encontraba prestando apoyo a compañeros de Caballería. Los implicados consiguieron escapar después del incidente y, según la información publicada, no pudieron ser identificados.

El episodio se produce apenas un día después de otra agresión contra un miembro de Regulares. En aquella ocasión, un marroquí se enfrentó con un arma blanca a un militar en la zona de la playa del Trampolín, donde se han levantado numerosos asentamientos improvisados. Los efectivos habían acudido para intervenir en una pelea cuando uno de los participantes se revolvió contra ellos. Finalmente consiguieron reducirlo y entregarlo a la Policía. Posteriormente fue expulsado tras pasar a disposición judicial.

No son los únicos incidentes registrados en los últimos días. El domingo por la noche, alrededor de las 22.30 horas, otro miembro de Regulares sufrió una luxación de codo después de forcejear con un inmigrante en las inmediaciones de un supermercado Covirán próximo a la Comandancia de la Guardia Civil. El sospechoso terminó detenido.

Apenas tres horas después se produjo un nuevo enfrentamiento en el barrio del Príncipe Felipe. Un grupo de inmigrantes atacó presuntamente a una patrulla de legionarios utilizando espray de pimienta. Uno de los militares tuvo que recibir asistencia médica y una persona fue arrestada por estos hechos.

La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) denuncia, además, que algunos efectivos estarían evitando comunicar las agresiones por temor a sufrir consecuencias profesionales. Su presidente, Marco Antonio Gómez, sostiene que desde determinadas unidades se estaría intentando evitar que los militares hablen públicamente de los incidentes. La asociación asegura que existe preocupación por posibles repercusiones en informes personales, renovaciones de compromiso, cursos o propuestas para condecoraciones.

Esta acumulación de sucesos contrasta con el discurso de normalidad defendido por el Gobierno de Pedro Sánchez tras la invasión migratoria de finales de julio y con las declaraciones del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre el carácter subjetivo de la sensación de inseguridad. Más de un mes después de aquellas entradas masivas, la situación de seguridad continúa generando preocupación entre sindicatos policiales y asociaciones militares.

Durante los 41 días transcurridos desde la invasión, se han contabilizado 59 denuncias por ataques contra policías, guardias civiles y militares atribuidos a inmigrantes. El periódico eleva además a 38 las denuncias por agresiones sexuales durante ese periodo, 13 de ellas con penetración. Estas cifras proceden de fuentes citadas por el propio medio y no de un balance público oficial.

La portavoz de Jupol Laura García ha advertido de la presión que soportan los agentes destinados en Ceuta y sostiene que las llamadas relacionadas con posibles delitos sexuales son frecuentes. Según fuentes policiales citadas por el periódico, una parte de los episodios ni siquiera termina convirtiéndose en denuncia, especialmente cuando las víctimas temen represalias o se encuentran en situaciones de especial vulnerabilidad.

La tensión, por tanto, continúa lejos de desaparecer de las calles de Ceuta. Mientras el Ejecutivo insiste en transmitir una imagen de progresiva normalización, las sucesivas agresiones denunciadas contra miembros de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad vuelven a situar el foco sobre la situación de orden público en la ciudad autónoma.

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