Un agente de la Policía Nacional ha resultado gravemente herido tras ser apuñalado durante una intervención en un domicilio en Baza (Granada), en un nuevo episodio que evidencia la creciente peligrosidad a la que se enfrentan los agentes en el ejercicio de sus funciones.
Los hechos se produjeron tras un aviso por una disputa familiar entre una madre y su hijo, quienes ya habían tenido intervenciones previas con la Policía. Durante la actuación, el varón implicado atacó de forma repentina a uno de los agentes.
En un primer momento, el policía creyó haber recibido un puñetazo en el pecho, a la altura del corazón. Sin embargo, comprobó inmediatamente que había sido apuñalado con un cuchillo oculto. Según la Unión Federal de Policía (UFP), el chaleco antibalas evitó una muerte casi segura.
El agresor intentó asestar una segunda puñalada, que el agente logró frenar parcialmente, aunque el arma blanca llegó a atravesarle la mano.
A pesar de la gravedad de la agresión, el policía consiguió reaccionar, haciendo uso de su defensa extensible y, junto a su compañera, logró reducir y detener al atacante, que fue trasladado a dependencias policiales.
El agente herido tuvo que ser evacuado a un centro hospitalario con el cuchillo aún clavado, donde fue atendido de las lesiones sufridas.
Desde la Unión Federal de Policía han mostrado su «total apoyo» al agente y han anunciado que solicitarán su ingreso en la Orden del Mérito Policial con distintivo rojo, en reconocimiento a su actuación.
El sindicato policial ha advertido de que este suceso «vuelve a poner de manifiesto la peligrosidad real» a la que se enfrentan los agentes y ha denunciado la falta de medios y efectivos, reclamando medidas urgentes para garantizar su seguridad.