Los vecinos de la urbanización Ciudad Jardín-Entrecaminos, en La Guardia de Jaén, han decidido alzar la voz y se manifestaron este viernes en la Plaza de la entrada de Entrecaminos para protestar contra la instalación de un centro menas en el número 25 de Camino de las Nieves.
Según un informe oficial de la Policía Local al que ha tenido acceso LA GACETA, la alerta inicial por la existencia de este centro se produjo el pasado 2 de abril. Numerosos residentes realizaron “bastantes llamadas” alertando de la presencia de “diversos individuos de procedencia sudafricana” en una vivienda. Los vecinos, alarmados ante lo que parecía un intento de okupación o robo en alguna de las casas del entorno, optaron por avisar inmediatamente a las fuerzas de seguridad.
Los agentes investigaron y confirmaron que se trataba de una casa de acogida de menas gestionada por la Fundación Hospitalaria Purísima Concepción, entidad de carácter humanitario con sede en Granada. El propietario de la vivienda, contactado por la Policía, aseguró que los menas se encuentran bajo supervisión de un educador, “no son conflictivos” y “se están integrando correctamente en la sociedad”. Además, indicó que posee otras dos viviendas en Jaén capital dedicadas al mismo uso, todas canalizadas a través de esta fundación granadina.
Pese a las explicaciones institucionales, la preocupación no ha remitido. En un comunicado difundido por Jaén Noticias, los vecinos expresan su malestar de forma “serena, respetuosa y democrática”. Denuncian “la imposición por parte del alcalde del Partido Popular, Juan Morillo García”, de ubicar este centro “sin el necesario diálogo previo con los residentes”.
“Manifestamos nuestra preocupación por la falta de transparencia y participación ciudadana en una cuestión de gran impacto social y urbanístico”, afirman.
Reivindican su “legítimo derecho a ser escuchados, informados y tenidos en cuenta” en decisiones que afectan a su convivencia, su seguridad y la planificación del barrio. Subrayan que la protesta “no nace del rechazo ni del enfrentamiento”, sino de la defensa de la participación vecinal y el respeto institucional.
El propio informe policial al que ha accedido este medio reconoce que la presencia de estos menores generó “bastante alarma” en el barrio. Los vecinos los vieron por primera vez en la vía pública y, ante la ausencia total de información oficial, interpretaron la situación como una amenaza. La respuesta de las autoridades se ha limitado hasta ahora a transmitir “tranquilidad” y a reproducir las palabras del propietario y la fundación, pero no ha resuelto el problema de fondo; la instalación de este tipo de centros en entornos residenciales sin contar con los afectados.
Este casovilustra un modelo cada vez más habitual de externalización de la acogida de menas a través de fundaciones de otras provincias y propiedades privadas. Un sistema que, en ocasiones, se materializa sin el menor consenso local y genera tensiones que la propia Policía Local ha tenido que constatar por escrito.