«El sector primario nos da de comer a todos los españoles». Con esta frase, el Grupo Parlamentario VOX ha presentado una ofensiva política sin precedentes en defensa del campo español frente a las políticas del bipartidismo y las imposiciones del Pacto Verde Europeo. La iniciativa, registrada de forma simultánea en el Congreso, el Senado y los parlamentos autonómicos, constituye una estrategia nacional de resistencia frente al fanatismo climático y la Agenda 2030, señalados por la formación como responsables del declive rural y la pérdida de soberanía alimentaria.
Coordinada por Ricardo Chamorro, portavoz de VOX en la Comisión de Agricultura, junto a la portavoz nacional Pepa Millán, el senador Ángel Pelayo Gordillo y el jefe de la delegación europea Jorge Buxadé, la acción busca blindar el futuro del campo «frente a los burócratas que jamás lo han pisado» y demostrar que sólo VOX mantiene un plan coherente para defender a agricultores y ganaderos en todos los niveles institucionales.
Según la exposición de motivos de la proposición no de ley, «la agenda climática que comparten populares y socialistas —tanto en Bruselas como en nuestras instituciones nacionales— es una sentencia de muerte para nuestro campo». VOX denuncia que el Pacto Verde Europeo, los recortes de la PAC y los acuerdos comerciales con Marruecos y Mercosur constituyen «una bomba de relojería para el sector primario español y europeo», al tiempo que acusa al bipartidismo de «decir una cosa en España y votar la contraria en Bruselas».
En su iniciativa, VOX propone una batería de 29 medidas concretas que apuntan a revertir décadas de abandono institucional y reconstruir la soberanía alimentaria. El texto reclama el rechazo frontal del Pacto Verde Europeo y la derogación de todas las políticas derivadas de la Agenda 2030, incluyendo la Estrategia «De la Granja a la Mesa» y la Estrategia por la Biodiversidad. La formación exige además la suspensión inmediata de los acuerdos agrícolas con Marruecos y el rechazo a la modificación del Acuerdo UE-Marruecos que pretende incluir los cultivos del Sáhara Occidental con trato arancelario preferente.
Del mismo modo, VOX denuncia el acuerdo UE-Mercosur por ser lesivo para los productores nacionales y por haberse negociado, según el grupo parlamentario, «a espaldas de las naciones europeas y de las asociaciones agrarias». En materia de comercio, la proposición exige la recuperación del principio de reciprocidad y preferencia comunitaria en todos los tratados internacionales, de manera que ningún producto extranjero entre en el mercado europeo sin cumplir las mismas exigencias fitosanitarias, climáticas y laborales que las impuestas a los productores españoles.
El documento también plantea la creación de un Plan Nacional del Agua y un Plan Nacional de Regadíos, pilares de una política agraria soberana que garantice el acceso equitativo a los recursos hídricos y ponga fin a la asfixia provocada por los recortes y la falta de infraestructuras. La iniciativa subraya la necesidad de reforzar los controles fronterizos y aumentar los medios en los puertos españoles para impedir la entrada de productos agroalimentarios que no cumplan las normas de la Unión Europea. En paralelo, propone medidas para favorecer el relevo generacional, simplificar la burocracia agraria, fortalecer los seguros rurales y proteger la caza y el pastoreo como actividades esenciales para el equilibrio ecológico, la prevención de incendios y la supervivencia de la España rural.
La propuesta de VOX se apoya en cifras que retratan el deterioro del campo: más de 180.000 explotaciones desaparecidas en la última década, un envejecimiento alarmante del sector y un aumento del 45 % en las alertas sanitarias por importaciones de productos extracomunitarios. La ofensiva coordinada de VOX busca convertir la defensa del campo en una causa nacional, vinculando la supervivencia del mundo rural con la continuidad misma de la nación.