Casi el 70% de los votantes estadounidenses apoya restablecer el requisito de una visita médica presencial antes de dispensar la pastilla abortiva mifepristona, según una nueva encuesta encargada por Concerned Women for America.
El dato llega a semanas de las elecciones legislativas de noviembre y contradice el relato dominante de la izquierda cultural, que presenta el «aborto por correo» como una conquista irreversible.
Según el sondeo, más del 67% de los encuestados considera que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, la FDA, debería volver a exigir una consulta médica presencial antes de entregar este fármaco.
Actualmente, muchas mujeres pueden recibir la pastilla abortiva por correo sin supervisión directa, una práctica que ha generado un intenso debate político, sanitario y judicial en Estados Unidos.
Una advertencia para las legislativas
Los resultados han sido interpretados por sectores provida como una señal clara para los candidatos republicanos de cara a las próximas elecciones. Matt Carpenter, director de FRC Action, afirmó que los datos muestran que los votantes respaldan una agenda socialmente conservadora.
En particular, destacó que casi el 70% apoye recuperar el requisito presencial de la FDA para dispensar mifepristona. Para Carpenter, restablecer esas garantías es una petición mínima del movimiento provida y, además, una medida popular entre el electorado.
Penny Nance, presidenta y directora ejecutiva de Concerned Women for America, fue más allá y sostuvo que los candidatos de este año deben reconocer que los votantes apoyan de forma mayoritaria la protección de la salud de las mujeres, la crianza de los hijos, la equidad en el deporte femenino y la defensa de los menores frente a las transiciones de género. Según Nance, la encuesta debería servir como una hoja de ruta para los candidatos
La encuesta también recoge un dato especialmente incómodo para las grandes empresas que han financiado abortos o viajes para abortar. Una mayoría muy amplia de hombres, el 77%, y de mujeres, el 79%, considera que las compañías que pagan servicios de aborto o desplazamientos para abortar deberían ayudar también con el cuidado infantil a las empleadas que decidan dar a luz. El dato revela una contradicción creciente en el discurso corporativo progresista.