«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
En una ciudad en la que la violencia está disparada desde hace décadas

El alcalde demócrata de Chicago protege a los delincuentes y establece «zonas prohibidas» a los agentes federales que tratan de combatir la inseguridad

Brandon Johnson. Europa Press

Después del éxito cosechado en Washington por la iniciativa de Donald Trump de «federalizar» la ciudad para luchar contra la inseguridad endémica, la Administración de Estados Unidos ha puesto el ojo en otras ciudades caracterizadas. Como Chicago, una ciudad donde la violencia está disparada desde hace décadas y que gobierna un alcalde izquierdista hasta lo demencial.

Naturalmente, el alcalde, Brandon Johnson, se opone con uñas y dientes a la entrada de tropas federales en «su· ciudad. Y, visto que no puede impedirlo, ha tomado una decisión disparatada: impedir que los agentes federales de inmigración utilicen propiedades de la ciudad para operaciones de control de inmigración mediante una orden ejecutiva. Lo ha aprobado justo después de que su policía diera a sus agentes órdenes de no auxiliar a agentes del servicio de inmigración (ICE) que estaban siendo atacados por una horda izquierdista.

Johnson ha establecido «zonas libres de ICE» mediante una orden que prohíbe a los agentes federales establecer bases en «propiedades municipales y negocios privados que se opongan». «El Gobierno de Trump debe poner fin a la guerra en Chicago», continuó Johnson. El Gobierno de Trump debe poner fin a su intento de desmantelar nuestra democracia». Y añadió: «La derecha de este país quiere una revancha de la Guerra Civil».

La medida sigue a una demanda presentada el lunes por el gobernador JB Pritzker que intenta impedir que la Administración Trump despliegue tropas de la Guardia Nacional en Chicago. Cabe señalar que el gobernador de Texas, Greg Abbott, autorizó a Trump a utilizar 400 miembros de la Guardia Nacional de Texas para su despliegue en Illinois y Oregón. 

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