«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El crimen ocurrió el pasado 22 de agosto

El asesino de Iryna Zarutska, refugiada ucraniana apuñalada en un tren de Charlotte (EEUU), podría recibir la pena de muerte

Decarlos Brown Jr., con antecedentes penales, está acusado de asesinar a la refugiada ucraniana Iryna Zarutska en un tren de Charlotte. Redes Sociales.

El caso que conmocionó a Carolina del Norte sigue escalando judicialmente. Decarlos Brown Jr., de 34 años, acusado de asesinar a puñaladas a la refugiada ucraniana Iryna Zarutska, se enfrenta ahora a cargos federales que podrían acarrearle la pena de muerte, según confirmó una nueva imputación del gran jurado.

Brown fue acusado formalmente de «violencia contra un sistema de transporte público que resultó en muerte», un delito tipificado como capital en la legislación federal estadounidense. El crimen ocurrió el pasado 22 de agosto, cuando Zarutska, de 23 años, viajaba en un tren ligero de la Lynx Blue Line en la ciudad de Charlotte, tras haber huido de Ucrania para refugiarse en Estados Unidos.

Según los fiscales, las cámaras de seguridad muestran cómo la joven se sienta en uno de los vagones, sin interactuar con su agresor. Minutos después, Brown sacó un cuchillo de su bolsillo y la apuñaló tres veces por la espalda en un ataque totalmente aleatorio y sin provocación.

«Iryna no tuvo oportunidad de defenderse. Había escapado de la guerra y encontró la muerte en un tren estadounidense», lamentó un vecino citado por NewsNation.

Zarutska murió en el lugar mientras los pasajeros pedían auxilio. Brown fue detenido pocos minutos después en el andén y el arma —una navaja ensangrentada— fue recuperada cerca del lugar del crimen. Los registros del Departamento de Correcciones de Carolina del Norte confirman que Brown tenía antecedentes por robo, allanamiento y asalto a mano armada, y que había cumplido cinco años de prisión desde 2015.

Pese a su historial violento, estaba en libertad, lo que ha reavivado la polémica sobre la laxitud judicial y el aumento de la criminalidad violenta en ciudades demócratas como Charlotte.

El asesinato provocó una ola de indignación que llevó al Congreso estatal a aprobar la «Ley Iryna», una iniciativa que endurece las penas por delitos violentos en el transporte público y que fue respaldada de forma unánime por los legisladores de Carolina del Norte.

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