«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Su madre, de convicciones católicas, estaba preocupada por su comportamiento

El autor del tiroteo contra una escuela católica de Minneapolis, antes del crimen: «Estoy harto de ser trans, ojalá nunca me hubieran lavado el cerebro»

El tirador de Minneapolis. Redes sociales

El asesino de dos niños en un colegio católico de Minneapolis ha revelado en un manifiesto escrito poco antes de la masacre que se sentía «harto de ser trans” y que su decisión había sido fruto de un «lavado de cerebro». El documento, encontrado tras el ataque y compartido en un vídeo en línea, dejaba entrever el rechazo del joven hacia la identidad femenina que había adoptado años atrás.

Robin Westman, de 23 años, nació como Robert y en 2020 solicitó formalmente cambiar su nombre para reflejar que se identificaba como mujer. Sin embargo, en sus últimas notas aseguraba que mantener el pelo largo era lo único que le recordaba esa condición, aunque lo vivía como una carga. «Seguramente lo corte el día del ataque», dejó escrito en una frase que hoy resulta estremecedora.

El ataque se produjo a las 8.30 de la mañana del miércoles en la escuela y parroquia católica Annunciation, situada en el sur de la ciudad. Armado con un rifle y una escopeta, Westman abrió fuego indiscriminadamente contra alumnos y feligreses, causando la muerte inmediata de dos menores de 8 y 10 años y dejando a 18 personas heridas, entre ellas quince niños y tres adultos mayores.

Las comunicaciones de emergencia revelaron el caos vivido. En las grabaciones del 911, los primeros equipos sanitarios pedían insistentemente material para atender a las víctimas: «Traed todas las gasas que tengáis». Algunos de los heridos presentaban disparos en la cabeza, mientras los agentes confirmaban por radio que dos personas habían muerto en el lugar.

Pocos minutos después de iniciar el tiroteo, el propio atacante se quitó la vida con un disparo. Los agentes que llegaron al templo informaron que el sospechoso yacía con una herida de bala y sus armas aún a su lado.

El caso ha reabierto el debate sobre los tratamientos médicos ligados a la transición de género. El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha adelantado que se analizará si Westman pudo haber consumido hormonas o fármacos psiquiátricos como los ISRS, medicamentos que en algunos casos incluyen advertencias por riesgo de pensamientos suicidas u homicidas. «No podemos descartar su influencia, por eso hemos puesto en marcha estudios específicos», ha explicado.

Los archivos del condado de Dakota demuestran que Westman solo llegó a modificar legalmente su nombre, un proceso más sencillo que cambiar el certificado de nacimiento, lo cual exige informes médicos sobre la transición. No se sabe si el tirador llegó a intentar ese trámite o si los doctores le prescribieron algún tratamiento hormonal.

Su madre, Mary Grace Westman, firmó en su día la petición de cambio de nombre, aunque según antiguos empleados del colegio Annunciation, nunca consiguió aceptar la transición de su hijo. La mujer, de profundas convicciones católicas, habría confesado sentirse dividida y preocupada por el comportamiento de Robin en la escuela, donde solía ser aislado y problemático en clase.

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