El gobernador de Texas, Greg Abbott, se ha adelantado a posibles disturbios en el estado, ordenando la noche del martes el despliegue de la Guardia Nacional para «mantener el orden» en esta importante zona de los Estados Unidos que comparte frontera con México.
Las violentas protestas que comenzaron el fin de semana en la ciudad de Los Ángeles (California) han encendido las alarmas en otros puntos geográficos de los Estados Unidos, especialmente en aquellos en los que la inmigración ilegal es uno de los principales problemas, como es el caso de Texas.
«La Guardia Nacional de Texas será desplegada en distintos puntos del estado para garantizar la paz y el orden. Protestar pacíficamente es legal. Dañar personas o propiedades es ilegal y desembocará en detenciones», señaló en la red social X el gobernador Abbott.
La decisión de Abbott no parece ser infundada, si se tiene en cuenta que esta misma semana se han producido pequeñas manifestaciones en otras partes del país norteamericano ante la política inmigratoria de Donald Trump. Tal es el caso de las que se escenificaron el martes en Manhattan (Nueva York) en contra de las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y que dejaron más de 80 detenidos.
En el caso concreto de Texas, están previstas protestas a mediados y finales de esta semana en la ciudad de San Antonio.