La progresía de Estados Unidos quedó desolada con la victoria de Donald Trump y JD Vance en noviembre de 2024. El ex presidente volvía habiéndolo ganado todo: el colegio electoral, el voto popular, todos los estados en disputa, el Senado y la Cámara. El 20 de enero de 2025 tomaba posesión de su cargo y gastaba varios rotuladores en la firma de decretos que derogaban las aberraciones antropológicas introducidas por las izquierdas, como la ideología de género, indultaba a cientos de condenados y perseguidos por la venganza de los demócratas y retiraba al país de la OMS y del Acuerdo de París contra el cambio climático. Sin embargo, ahora dispone de un campeón, el nuevo alcalde de Nueva York, joven y multicultural.
Zohran Mamdani juró el 1 de enero de como 112º alcalde de la principal ciudad del país y quizás del mundo y lo hizo sobre un corán. Este musulmán de 34 años de edad, nacido en Uganda de padres inmigrantes indios, se presenta como la gran esperanza de la izquierda contra Trump y sus «deplorables».
No sólo representa una faceta exitosa de la sociedad multicultural que las élites europeas y norteamericanas están tratando de imponer a sus pueblos (como el alcalde de Londres, Sadiq Khan), sino que además ha llegado a ese puesto mediante una nueva manera de hacer política. El Partido Demócrata puede tener en él un modelo para las elecciones presidenciales de 2028.
Sin embargo, es un personaje incomodísimo para las élites que dirigen ese partido, tanto por la oposición a Israel y al primer ministro Netanyahu que él y sus votantes han mostrado, como por su programa. En su discurso de toma de posesión, Mamdani se definió como “socialista democrático” y repitió las principales promesas de su campaña: guarderías universales, alquileres asequibles y servicio de autobús gratuito.
Semejantes propuestas en Estados Unidos sitúan a quien las hace al lado de la Cuba castrista de manera ciertamente exagerada. Aunque la mayor «herejía» consiste en la subida de impuestos a los «ricos» residentes en Nueva York, casi todos progresistas. Y algunos de éstos, en el colmo de su habitual hipocresía, preparan la mudanza a estados republicanos como Texas y Florida.
En sus primeras horas como alcalde, Mamdani dictó tres decretos relacionados con la vivienda. Estableció una Oficina del Alcalde para la Protección de los Inquilinos dedicada a resolver quejas y responsabilizar a los propietarios por las condiciones peligrosas de los edificios. Otro decreto podría servir de modelo a las autoridades españolas: inventariar los solares de propiedad municipal para construir viviendas.
También derogó decretos anteriores dictador por su predecesor, Eric Adams, igualmente demócrata. Uno de estos incorporaba a la legislación municipal la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, utilizada por gobiernos y organismos internacionales para identificar el discurso antijudío. Y otro que limitaba la participación de las agencias municipales en boicots o campañas de desinversión contra Israel.
La ciudad de Nueva York tiene la red de escuelas públicas más grande de Estados Unidos: 1.600 escuelas, 900.000 estudiantes y 135.000 profesores y trabajadores. Mamdani ha nombrado como director del sistema educativo a Kamar Samuels, que ha promovido la «diversidad racial» y se ha propuesto desmantelar el programa Gifted & Talented, porque, según los izquierdistas, perjudica a las minorías raciales.
En la campaña, el alcalde planteó el aumento de la tasa de impuesto a la renta personal de la ciudad sobre las ganancias anuales superiores a un millón de dólares en dos puntos porcentuales, a un 5,9% y subir el impuesto de sociedades máximo del 7,25% al 11,5%. Pero todavía no ha aprobado ninguna medida al respecto.
Mamdani, que era diputado en la Asamblea estatal de Nueva York desde 2021, se hizo conocido porque, vestido con traje y corbata y empuñando un micrófono, se puso a preguntar a los vecinos de los barrios humildes por qué no habían votado a Kamala Harris en noviembre de 2024 y, además, cuáles eran sus verdaderas preocupaciones.
A partir de las respuestas (todas sobre el coste de la vida, los alquileres, la delincuencia, o la precariedad laboral; y ninguna sobre la descarbonización o el número de géneros) elaboró ese programa socialista, sin ninguno de los elementos globalistas que encontramos en las políticas de Sánchez o Starmer… salvo los brazos abiertos a la inmigración.
Una similitud con Trump es su baja popularidad entre los mandamases y financiadores del partido respectivo. Mamdani obtuvo la candidatura en las primarias demócratas y los viejos, los donantes y las familias que controlan el partido recuperaron al derrotado, Andrew Cuomo, para enfrentarle de nuevo esta vez como independiente. Hasta Trump apoyó a éste, antiguo gobernador del estado.
La innegable victoria de Mamdani se asentó en la movilización de votantes nuevos, sobre todo inmigrantes a los que, como en España, el gobierno ha regalado la nacionalidad. En las elecciones de 2021 para la alcaldía, el porcentaje de participación quedó por debajo de un 25%. Pero en 2025, casi se dobló, de un 1.100.000 a poco más de dos millones. Mamdani rebasó el millón de sufragios y casi igualó la suma de los dos candidatos de 2021.
Un partido demócrata controlado por un grupo como el que aupó a Mamdani a la alcaldía expulsaría de él a los Biden, Pelosi, Kennedy, Obama, Clooney y Newson que ahora lo controlan. Se convertiría en el partido del arco iris, más cerca de Sudáfrica que de Pensilvania. Y dejaría al republicano la representación exclusiva del grupo blanco, aún mayoritario, así como la de todos los sensatos.
Por tanto, el mayor obstáculo que puede encontrarse Mamdani en su mandato como alcalde puede residir en sus propios compañeros. Para cumplir con su programa necesita, más que nunca, que el gobierno estatal transfiera fondos a la ciudad, tradicionalmente deficitaria. Y a la gobernadora, Kathy Hochul, una demócrata del mainstream, que se presentará a la reelección en noviembre próximo, le podría convenir el distanciarse del alcalde, a fin de atraer a republicanos y a donantes demócratas opuestos al alcalde. En las elecciones de 2022, ella venció al candidato republicano por sólo unos 380.000 sufragios.
A Trump hasta le podría interesar el fracaso de Zohran Mamdani y usarlo como hombre del saco para movilizar a su base dentro de once meses: “Si no queréis que vuestra ciudad se degrade hasta ser como Nueva York, votad republicano”.
Pero el mayor adversario de Mamdani, al igual que el de todos los socialistas, es la realidad. A una de las citas de su discurso de toma de posesión, «Reemplazaremos la frialdad del individualismo rudo con la calidez del colectivismo», le respondió el empresario ruso Kirill Dmitriev, negociador del presidente Putin, con el siguiente tuit: «Estimado camarada Mamdani: sólo un recordatorio amistoso de que esto ya se ha intentado antes»… y ha acabado en desastre.