
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha impedido que el Gobierno de Keir Starmer tenga acceso para espiar los iPhones de todos los británicos gracias a su presión diplomática y una intervención estratégica que ha marcado un precedente en la defensa de la privacidad digital.
Según un hilo detallado en la plataforma X por el usuario @PropositoyVida, el Gobierno del Reino Unido había presionado a Apple para que creara una puerta trasera en su sistema de cifrado iCloud, amenazando con multas de 10 millones de libras diarias y posibles condenas de dos años para ejecutivos si se negaban. Esta medida, invocada bajo la «Carta del Fisgón» y la Ley de Poderes Investigativos de 2016, buscaba acceder a los datos de los 1.500 millones de usuarios de Apple a nivel global, no sólo en el Reino Unido.
El conflicto comenzó a principios de 2025, cuando el Gobierno británico exigió a Apple que rompiera su propio cifrado, una demanda que ponía en jaque la seguridad de los usuarios y el principio de privacidad que la compañía ha defendido históricamente. Tim Cook, CEO de Apple, se mostró inflexible, declarando que la empresa nunca construiría una puerta trasera que comprometiera la seguridad de sus clientes en el mundo entero.
Sin embargo, la situación se complicó cuando el Reino Unido impuso sanciones severas, incluyendo procesamiento penal bajo la Ley de Delitos Graves, dejando a Apple ante una decisión imposible: ceder o retirarse del mercado británico, lo que afectó a 20 millones de usuarios que perdieron funciones de cifrado avanzado.
La intervención de JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos y con un pasado en el mundo tecnológico gracias a su experiencia en Mithril Capital, resultó decisiva. Coordinado con el presidente Donald Trump y la directora nacional de inteligencia Tulsi Gabbard, lideró negociaciones durante meses para proteger los datos de los ciudadanos estadounidenses, argumentando que una brecha en el cifrado británico podría exponer información sensible a nivel global. Su conocimiento del sector tecnológico y su autoridad diplomática le permitieron ejercer una presión efectiva sobre el Reino Unido, destacándose como una figura inesperada en esta batalla por la privacidad digital.
Tras meses de tensas negociaciones, el Gobierno de Keir Starmer se retractó por completo en agosto de 2025, marcando la primera vez que una democracia occidental cede en su intento de imponer una puerta trasera tras la intervención de Estados Unidos. Esta victoria permitió a Apple restaurar el cifrado end-to-end para sus usuarios en el Reino Unido, reintegrando funciones como la protección avanzada de datos que habían sido desactivadas. El triunfo de Vance no sólo salvó la privacidad de los británicos, sino que también envió un mensaje claro sobre los riesgos de las puertas traseras, recordando casos como el escándalo de Dual_EC_DRBG de la NSA en 2013, explotado por hackers durante años.