Estados Unidos ha iniciado la deportación de ciudadanos iraníes en el marco de la mayor ofensiva contra la inmigración ilegal lanzada por Donald Trump. Según confirmaron fuentes a The New York Times y Reuters, un primer grupo de 120 iraníes partió el lunes por la noche desde Luisiana con destino a Teherán, vía Qatar. El plan contempla la expulsión de hasta 400 nacionales iraníes en los próximos meses.
Se trata de un acuerdo excepcional entre Washington y Teherán, rivales estratégicos, alcanzado tras meses de conversaciones pese a la escalada de tensión de este verano, cuando EEUU atacó instalaciones nucleares iraníes.
La portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, señaló que la Administración Trump está decidida a cumplir la promesa presidencial de ejecutar «la mayor operación de deportaciones de ilegales en la historia de Estados Unidos, utilizando todas las herramientas disponibles».
Según declaró Hossein Noushabadi, director general de Asuntos Parlamentarios del Ministerio de Exteriores iraní a la agencia semioficial Tasnim, la mayoría de los expulsados entraron ilegalmente en EEUU a través de México. Algunos habían solicitado asilo sin éxito; otros ni siquiera llegaron a comparecer ante un juez.
Medios iraníes afirman que entre los deportados había hombres y mujeres, incluidos matrimonios. Una parte aceptó abandonar el país tras pasar por centros de detención, mientras otros lo hicieron en contra de su voluntad. El acuerdo se produce en paralelo al aumento de detenciones de iraníes en EEUU, algunos de los cuales están vinculados con la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), designada como organización terrorista por Washington.
El régimen de los ayatolás, a través de Noushabadi, exigió a EEUU que respete los «derechos consulares y judiciales» de sus ciudadanos, apelando incluso a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Teherán insiste en que los deportados «podrán regresar sin obstáculos», aunque su futuro es incierto en un país marcado por la represión política y la crisis económica.
La Administración Trump asegura que en los primeros ocho meses del nuevo mandato ya se han «removido o forzado a la autoexpulsión a dos millones de inmigrantes ilegales». El caso de Irán se suma a acuerdos con otros países, como Panamá, y forma parte de la estrategia de Trump de utilizar la política migratoria como eje central de seguridad nacional.