La Administración de Donald Trump ha dado un paso más en su ofensiva contra el terrorismo islamista en África al entregar «suministros militares críticos» al Gobierno de Nigeria, con el objetivo declarado de respaldar las operaciones de seguridad y frenar las masacres contra comunidades cristianas que sacuden al país.
El anuncio fue realizado por el Mando África de Estados Unidos (AFRICOM), que confirmó en un mensaje público que las fuerzas estadounidenses realizaron la entrega en Abuya, subrayando que este apoyo refuerza las operaciones nigerianas en curso y la asociación estratégica en materia de seguridad entre ambos países.
La decisión llega pocas semanas después de que Estados Unidos lanzara bombardeos contra presuntos objetivos de Estado Islámico en territorio nigeriano, una operación en la que, según confirmó Abuya, hubo coordinación directa con las autoridades locales en el marco de la lucha antiterrorista. Washington había advertido previamente de la posibilidad de una intervención militar más amplia ante lo que la Casa Blanca describió como una campaña sistemática de violencia contra comunidades cristianas.
El Gobierno nigeriano aseguró el pasado 22 de diciembre que su crisis diplomática con Estados Unidos estaba «en gran medida resuelta», tras las tensiones generadas por las duras declaraciones de Trump, quien acusó a las autoridades de no proteger a la población cristiana frente a los ataques de grupos islamistas radicales. Estas acusaciones fueron rechazadas tanto por Abuya como por la Unión Africana, que negó la existencia de un genocidio, aunque reconoció la gravedad de la crisis de seguridad.
Nigeria afronta desde hace años una amenaza terrorista persistente, especialmente en el noreste del país, donde operan facciones vinculadas a Estado Islámico y Boko Haram. A esta violencia se ha sumado en los últimos tiempos un repunte de la inseguridad en regiones del centro y del oeste, con bandas armadas y redes criminales que recurren al secuestro masivo para financiar sus actividades.
Para Washington, la entrega de material militar forma parte de una estrategia más amplia de contención del yihadismo en África, que combina presión militar directa, apoyo a gobiernos aliados y una defensa explícita de las comunidades perseguidas, especialmente los cristianos, convertidos en uno de los principales objetivos de la violencia islamista en el continente.