
La actual directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos y excongresista demócrata por Hawái, Tulsi Gabbard, ha desatado una fuerte controversia al solicitar públicamente la apertura de un proceso judicial contra el expresidente Barack Obama, a quien acusa de haber participado en una «conspiración traicionera» para desacreditar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La declaración se produjo el pasado viernes 18 de julio a través de una serie de publicaciones en la red social X, en las que Gabbard ha sostenido que la administración Obama presionó a la CIA para impulsar la narrativa de una interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016. Según la funcionaria, esto formaría parte de un plan a largo plazo «para preparar un golpe de Estado institucional» contra Trump, elegido ese año tras vencer a Hillary Clinton.
Como respaldo a sus acusaciones, Gabbard ha informado que el sábado 19 de julio puso a disposición del Departamento de Justicia una serie de documentos que, según afirma, demostrarían sus alegaciones. Entre ellos figuran una evaluación parcialmente censurada sobre amenazas cibernéticas en 2016 y anotaciones del entonces director de Inteligencia Nacional, James Clapper.
La iniciativa ha provocado una inmediata reacción del Partido Demócrata. «Todas las investigaciones serias, incluida la revisión bipartidista del Comité de Inteligencia del Senado, han confirmado la validez de las conclusiones de 2017 y no hallaron indicios de politización», ha respondido un congresista demócrata de Connecticut. Otro legislador de Virginia ha calificado la denuncia como un «intento desesperado de reescribir la historia y minar la credibilidad de las agencias de inteligencia que ahora dirige».