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ÉL SE RESISTE Y NO QUIERE RETIRARSE

Los grandes donantes amenazan a la maquinaria demócrata: sólo habrá fondos si se va Biden

El presidente de EEUU, Joe Biden, junto a la vicepresidenta, Kamala Harris. Europa Press

Si, como es más que probable, el maquiavélico plan de la parte mollar de los demócratas consistía en quitarse de encima al viejo adelantando el debate y dando instrucciones a sus terminales mediáticas para que, por primera vez, expresasen lo que veían sus ojos, hay que decir que la parte fácil les ha salido redonda.

Me refiero a que sí, evidentemente, el hombre en teoría más poderoso del planeta quedó ante el mundo entero como un anciano con demencia, y las estrellas de los medios, imaginamos que con alivio, pudieron al fin corear lo que cualquiera podía ver desde hace años.

Pero ahora viene la parte difícil. Porque si Biden ha sido dócil a la voluntad de sus guardianes, las posibilidades de que un anciano con demencia olvide las instrucciones y ponga en aprietos a quienes creen teledirigirlo no son despreciables. Un Biden vivo es un problema con patas para la maquinaria demócrata.

Por si acaso y para que no haya vuelta atrás, los grandes donantes del partido ya están diciendo alto y claro que cerrarán el grifo del dinero si Biden es el candidato. Como es el caso de Abigail Disney, heredera del creador del célebre emporio de entretenimiento, quien declaró en la cadena CNBC que dejará de donar dinero al Partido Demócrata hasta que el presidente Biden se retire de la carrera presidencial. Y Abigail es una entre muchos.

«Biden es un buen hombre y ha servido a su país admirablemente, pero hay demasiado en juego», dijo Disney, nieta de Roy O. Disney. Su declaración se produce en un momento en que estallan luchas internas en el partido político de izquierda, con donantes, legisladores e incluso algunos medios de comunicación de izquierda pidiendo que el presidente se haga a un lado después del desastroso debate de la semana pasada con el expresidente Trump.

El miércoles, Ari Emanuel, director ejecutivo de Endeavor, propietaria de la UFC y la WWE, dijo a la audiencia en el Aspen Ideas Festival que otros donantes destacados están moviendo su dinero hacia las carreras del Congreso y el Senado. El multimillonario cofundador de Netflix, Reed Hastings, otro gran donante, también pidió que Biden se haga a un lado y le dijo al New York Times: «Biden debe hacerse a un lado para permitir que un líder demócrata vigoroso derrote a Trump y nos mantenga seguros y prósperos».

Pero el viejo se resiste. Y eso es un problema, porque el mundo entero ve que Biden no está hoy mucho peor que ayer, por así decir, cuando los medios y los correligionarios juraban por lo más sagrado que el presidente estaba «agudo como una chincheta», despierto y alerta como el que más. No pueden decir de la noche a la mañana que se ha vuelto tonto en una semana.

Tampoco es fácil buscarle sustituto en un tiempo tan relativamente breve. Sí, cualquier político daría su brazo derecho por ocupar la Casa Blanca, pero los que tendrían más posibilidades de atraer al votante —gente como Gavin Newsom, gobernador de California, o Michelle Obama— no quieren «quemarse» en una batalla que cada día parece más dudosa.

Eso deja vía libre a Kamala Harris, la vicepresidente… Que es de los pocos candidatos que se barajan con peor aceptación que Biden.

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