Nueva victoria diplomática del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Este viernes, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, ha anunciado la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el comercio energético mundial.
La decisión ha sido interpretada como un gesto relevante en medio de las conversaciones en curso entre Washington y Teherán, en un contexto marcado por señales de distensión tras meses de tensión. Aunque Estados Unidos mantiene restricciones sobre determinadas operaciones iraníes en la zona, el anuncio apunta a una posible flexibilización del escenario geopolítico.
El impacto no se ha hecho esperar en los mercados internacionales. Las bolsas han reaccionado con subidas generalizadas y, especialmente, el precio del crudo ha experimentado una caída notable ante la expectativa de mayor fluidez en el tránsito de petróleo por este paso clave.
Desde Estados Unidos, Trump ha celebrado públicamente la noticia a través de su red social Truth Social, donde ha asegurado que el estrecho se encuentra «completamente abierto y preparado para el comercio y el tránsito total», subrayando el papel de su administración en el avance de las negociaciones.
Este movimiento por parte de Irán se produce pocas horas después del alto el fuego acordado entre Israel y Líbano, un factor que también ha contribuido a rebajar la tensión en la región. En conjunto, estos acontecimientos apuntan a un momento de transición en Oriente Medio, con implicaciones directas tanto en la estabilidad política como en la economía global.