«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La normativa impone penas de hasta cinco años de prisión

Ron DeSantis prohíbe utilizar los aeropuertos de Florida para cualquier actividad de modificación del clima y geoingeniería

Ron DeSantis, gobernador de Florida. Redes sociales

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, ha anunciado una nueva ley que prohíbe cualquier intento de alterar artificialmente el clima en el estado, incluyendo la llamada «siembra de nubes». La medida, conocida oficialmente como Proyecto de Ley del Senado 56, entró en vigor este verano y convierte en delito liberar o dispersar productos químicos o partículas en la atmósfera con el propósito de modificar la temperatura, las lluvias, la luz solar o cualquier otro fenómeno meteorológico.

La normativa, impulsada por el fiscal general James Uthmeier, impone penas de hasta cinco años de prisión y multas que pueden alcanzar los 100.000 dólares para quienes participen en estas prácticas. Además, obliga a los aeropuertos públicos de Florida a notificar al Departamento de Transporte sobre la presencia de aeronaves equipadas con dispositivos de modificación atmosférica.

Uthmeier explicó en una publicación en la red social X que varios aeropuertos, entre ellos Palm Beach International y Daytona Beach International, ya han comenzado a aplicar restricciones a este tipo de aparatos. «Necesitamos mantener nuestros cielos bajo control ciudadano», señaló el fiscal, defendiendo la ley como una herramienta de prevención ante posibles manipulaciones ambientales.

La decisión sitúa a Florida entre los pocos estados que han legislado sobre este tipo de actividades, pese a que no existen pruebas de operaciones activas de geoingeniería en su territorio. Por ahora, las autoridades no han confirmado si hay investigaciones abiertas ni si alguna empresa o entidad ha intentado llevar a cabo experimentos de modificación climática en la región.

El texto legal, incorporado como Estatuto de Florida 403.411, se aprobó en un contexto de creciente preocupación pública por la manipulación atmosférica. En los últimos años, han proliferado teorías que acusan a gobiernos y corporaciones de alterar el clima con fines políticos o económicos. Los legisladores floridanos argumentan que la norma responde a la necesidad de transparencia y control ambiental, aunque diversos científicos y analistas sostienen que esta legislación refuerza creencias infundadas y carece de base empírica.

La llamada «siembra de nubes» consiste en introducir partículas de sustancias como yoduro de plata o sal en las nubes para estimular la formación de gotas de agua o cristales de hielo, incrementando así las probabilidades de lluvia o nieve. Sin embargo, los expertos subrayan que esta técnica sólo puede intensificar precipitaciones ya existentes, no generarlas desde cero.

Los partidarios de la medida, incluido el propio DeSantis, defienden que se trata de una acción «proactiva» para proteger el medioambiente y garantizar que «los cielos de Florida sigan siendo de los floridanos». Los críticos, en cambio, consideran que la iniciativa responde más a presiones políticas y desinformación en redes que a una necesidad científica o climática real.

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