El Estado de Texas ha aprobado una enmienda constitucional que exigirá la nacionalidad estadounidense como requisito explícito para participar en las elecciones, una medida impulsada por el Partido Republicano dentro de una campaña nacional que busca reforzar las normas de identificación del votante y evitar el sufragio de personas no ciudadanas. Con este cambio, los texanos incorporan a su Carta Magna la prohibición de votar para quienes no posean la ciudadanía, pese a que esta práctica ya estaba penada por ley.
Mientras tanto, en el extremo norte del país, el Estado de Maine ha seguido el camino contrario. Los electores rechazaron una amplia reforma electoral que pretendía imponer el uso obligatorio de documentos con fotografía para poder votar, restringir el número de buzones para la entrega de papeletas y reducir los plazos del voto por correo. Los demócratas celebraron el resultado como una victoria para la protección del derecho al sufragio, mientras que los republicanos lamentaron la oportunidad perdida para reforzar la integridad del sistema.
El presidente interino del Comité Nacional Demócrata, Ken Martin, aseguró que la derrota de la llamada «Pregunta 1» evitó «un duro golpe a los derechos de las personas mayores, trabajadores y ciudadanos con discapacidad, que dependen del voto por correo para poder ejercer su derecho». En su opinión, la propuesta habría desmantelado gran parte del modelo electoral que Maine ha utilizado durante décadas.
La gobernadora demócrata Janet Mills también se opuso a la iniciativa, advirtiendo de que «no se trataba de proteger las urnas, sino de poner trabas al propio derecho a votar». Antes del cierre de las urnas, insistió en que el sistema electoral del estado «ya garantiza que cada voto emitido se cuente con justicia y transparencia».
Los promotores de la propuesta defendieron, en cambio, que las nuevas normas pretendían asegurar que «sólo los votos legales fueran contabilizados». Entre las medidas contempladas figuraban la eliminación de dos días de votación anticipada, la supresión del voto por correo solicitado por teléfono o a través de familiares y la limitación del número de buzones disponibles. Además, habría puesto fin al estatus de votante ausente permanente para mayores y personas con discapacidad.
Polémica victoria en Nueva York
Mientras tanto, cabe destacar que Zohran Kwame Mamdani, inmigrante musulmán nacido en Uganda de padres indios e ideología comunista, se ha convertido en nuevo alcalde de Nueva York tras obtener el 50,04% de los votos. «¡Soy musulmán! ¡Soy un demócrata socialista! Y lo más grave de todo: ¡me niego a disculparme por nada de ello!», aseguró tras su victoria.
Recibió 2,5 millones de dólares de una red respaldada por Soros y activistas islamistas que ayudó a orquestar su ascenso y hacerlo conocido.
Una base de datos de 110 grupos que apoyan a Mamdani desveló un estrecho círculo interno de organizaciones que se identifican como musulmanas o socialistas, trabajando codo a codo con 76 afiliados del Partido Demócrata, grupos aliados y sindicatos. Dos redes, particularmente importantes en esta maquinaria política, son las organizaciones MPower de Sarsour y otra agrupación llamada Emgage.