«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
NUEVO GOLPE DE WASHINGTON A LA INMIGRACIÓN

Donald Trump congela en todo el mundo las entrevistas para emigrar a EEUU y ordena detectar a quienes puedan vivir de ayudas públicas

Donald Trump. Europa Press.

Administración de Donald Trump ha ordenado una pausa mundial en las entrevistas para la concesión de visados de inmigrante, una nueva vuelta de tuerca a su política migratoria que afectará a las embajadas y consulados de Estados Unidos en todo el planeta.

La medida supone que quienes aspiran a obtener un visado para establecerse permanentemente en Estados Unidos están viendo aplazadas sus entrevistas consulares mientras el Departamento de Estado somete a sus funcionarios a una nueva formación destinada a endurecer los controles.

El objetivo central será determinar con mayor rigor qué solicitantes corren el riesgo de convertirse en una «carga pública» y depender de prestaciones financiadas por los contribuyentes estadounidenses.

La orden no afecta de manera general a todos los visados estadounidenses: se refiere a visados de inmigrante, destinados a quienes pretenden residir permanentemente en el país, y no equivale a una suspensión mundial de visados turísticos o de negocios.

Trump pone la autosuficiencia económica en el centro

El Departamento de Estado ha justificado la paralización temporal por la necesidad de impartir formación global a los funcionarios consulares y conseguir que las evaluaciones sean más uniformes.

La Administración Trump quiere reforzar especialmente la aplicación del concepto de «carga pública», previsto desde hace décadas en la legislación migratoria estadounidense.

En la práctica, los funcionarios tendrán que examinar con mayor atención las circunstancias económicas de los aspirantes y valorar si podrán mantenerse por sí mismos una vez establecidos en Estados Unidos o si previsiblemente dependerán de ayudas gubernamentales.

La ofensiva encaja con la filosofía migratoria defendida por Trump durante su segundo mandato: Estados Unidos decide quién entra y la inmigración legal tampoco debe convertirse en una puerta de acceso automático al Estado del bienestar.

Ya en una directiva anterior, Washington había pedido a sus diplomáticos reforzar los controles para garantizar que los solicitantes fueran económicamente autosuficientes y no presentaran un riesgo elevado de depender de subsidios.

Citas ya concedidas están siendo aplazadas

La decisión tiene efectos inmediatos. Solicitantes que ya contaban con entrevistas programadas están recibiendo comunicaciones para reprogramar sus citas, mientras por el momento no existe una fecha pública precisa para la reanudación normal del servicio.

El alcance potencial es enorme debido a que el procesamiento de visados de inmigrante se realiza a través de la extensa red de embajadas y consulados estadounidenses en todo el mundo.

La pausa tampoco implica necesariamente que los expedientes hayan sido rechazados. Las solicitudes continúan existiendo, pero la fase de entrevista queda pospuesta mientras Washington introduce los nuevos criterios de evaluación.

Llega cuatro días después de un revés judicial

El anuncio se produce apenas cuatro días después de que una juez federal frenara otra importante iniciativa migratoria de la Administración. La magistrada Jeannette Vargas, nombrada durante la presidencia de Joe Biden, anuló una política que había suspendido el procesamiento de visados de inmigrante para ciudadanos de 75 países.

Aquella medida había sido impulsada en enero bajo la dirección del secretario de Estado, Marco Rubio, y afectaba a países como Brasil, Colombia, Pakistán y Bangladés, además de numerosos Estados de África, Oriente Próximo y el Caribe.

Washington había argumentado también en ese caso que determinados solicitantes presentaban un elevado riesgo de convertirse en una carga pública. La juez consideró, sin embargo, que el Departamento de Estado carecía de autoridad para bloquear de manera categórica la concesión de visados en función de la nacionalidad y calificó la política de ilegal.

La nueva pausa es de naturaleza diferente: se aplica globalmente a las entrevistas mientras los funcionarios reciben formación, y no constituye formalmente una prohibición de entrada para una lista determinada de nacionalidades.

Otro frente: hasta 200.000 visados en el punto de mira

El endurecimiento migratorio de Trump avanza simultáneamente por varias vías. Washington también prepara la posible revocación de hasta 200.000 visados B1 y B2 de turismo y negocios concedidos a extranjeros que posteriormente solicitaron asilo en Estados Unidos.

El Departamento de Estado no ha confirmado que finalmente se alcance esa cifra, pero la estimación citada por Associated Press convertiría la operación en la mayor revocación masiva de visados de la historia del país.

La Administración sostiene que el sistema de asilo ha sido utilizado en numerosos casos por personas que llegaron inicialmente como visitantes temporales y posteriormente intentaron permanecer en el país.

Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, el Gobierno ha reforzado las detenciones de inmigrantes ilegales, restringido distintas vías de entrada y retirado el estatus legal a cientos de miles de extranjeros.

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