El presidente estadounidense, Donald Trump, ha firmado este lunes una orden ejecutiva en la que insta a los fiscales federales a presentar cargos penales contra quien queme la bandera estadounidense, en particular durante manifestaciones o protestas.
«El fiscal general priorizará la aplicación, en la máxima medida posible, de las leyes penales y civiles de nuestra Nación contra los actos de profanación de la bandera estadounidense que violen las leyes aplicables», ha apuntado Trump en un mandato dirigido directamente a la fiscal general, Pam Bondi.
Para Trump, la bandera «es el símbolo más sagrado y preciado de Estados Unidos y de la libertad, la identidad y la fuerza estadounidenses». «Durante casi dos siglos y medio, miles de patriotas estadounidenses han luchado, derramado sangre y muerto para que la bandera estadounidense ondee con orgullo, ha recordado.
«La bandera estadounidense es un símbolo especial en nuestra vida nacional que debe unir y representar a todos los estadounidenses de todos los orígenes y condiciones sociales», ha argumentado, por lo que «profanarla es particularmente ofensivo y provocador».
«Es una declaración de desprecio, hostilidad y violencia contra nuestra nación: la expresión más clara de oposición a la unión política que preserva nuestros derechos, libertad y seguridad. Quemar esta representación de Estados Unidos podría incitar a la violencia y disturbios», ha concluido.