«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Refuerzo histórico del control migratorio en Estados Unidos

Trump impulsa la mayor expansión de la agencia migratoria en décadas: 45.000 millones y nuevos centros para ejecutar deportaciones masivas

Donald Trump. Europa Press.

La Administración de Donald Trump ha dado un paso decisivo para reforzar el control migratorio y garantizar el cumplimiento efectivo de las leyes federales. Ante el aumento significativo de detenciones practicadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la Casa Blanca ha autorizado una expansión presupuestaria de 45.000 millones de dólares destinada a ampliar la capacidad operativa y logística del sistema de detención.

La medida permitirá adaptar almacenes y grandes instalaciones industriales en distintos estados para convertirlos en centros de detención temporales durante el proceso de deportación o tramitación de solicitudes de asilo.

Según datos publicados por medios internacionales, el número de migrantes detenidos por el ICE hasta enero ronda los 70.000, frente a los 14.500 registrados en el mismo periodo del año anterior. Este incremento responde a una aplicación más estricta de la ley migratoria y a la voluntad política de restaurar la autoridad del Estado en materia fronteriza.

Estados Unidos cuenta actualmente con 225 centros de detención en 48 estados, muchos de ellos ubicados en instalaciones locales o estatales. La ampliación permitirá descongestionar esas infraestructuras y mejorar las condiciones operativas, con apoyo de empresas especializadas del sector penitenciario como GEO Group y CoreCivic, que colaboran bajo contratos federales.

La iniciativa ha encontrado oposición en algunos estados y condados, donde autoridades locales y colectivos activistas han intentado bloquear determinadas ventas. Sin embargo, en varios territorios —entre ellos Arizona, Texas, Georgia, Michigan, Maryland y Pensilvania— ya se han cerrado adquisiciones para reforzar la red del ICE. En el condado de Baltimore, por ejemplo, los comisionados respaldaron la compra de una nave por más de 100 millones de dólares, entendiendo la necesidad de cooperación institucional en materia de seguridad.

En otros estados, como Utah, Minnesota o Virginia, las operaciones han sido frenadas tras presiones políticas y protestas organizadas. Pese a ello, la Administración federal mantiene su hoja de ruta, consciente de que el control migratorio es una competencia nacional y una prioridad estratégica.

El refuerzo de infraestructuras no sólo busca aumentar plazas de detención, sino enviar un mensaje claro: las órdenes de expulsión deben ejecutarse y las leyes migratorias deben cumplirse. En un contexto marcado por años de entrada ilegal masiva y saturación administrativa, la estrategia de Trump apuesta por restaurar la capacidad disuasoria del sistema.

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