El Gobierno de Estados Unidos, presidido por Donald Trump, ha anunciado una recompensa de hasta diez millones de dólares para quien aporte información sobre varios líderes del régimen iraní vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), en plena ofensiva militar conjunta con Israel en Oriente Medio, que ya alcanza su día número 16.
El Departamento de Estado ha difundido la oferta a través de su programa Recompensas por la Justicia, en el que se promete esa cantidad a cambio de datos sobre «los líderes clave del CGRI y sus ramas componentes». Según Washington, estos responsables «comandan y dirigen diversos elementos» de la organización, a la que acusa de planificar y ejecutar operaciones terroristas en distintos países.
Estados Unidos recuerda además que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica fue designado en 2019 como organización terrorista extranjera, una medida adoptada bajo la legislación estadounidense en materia de seguridad e inmigración. Desde entonces, Washington considera que esta fuerza militar desempeña un papel central en la proyección exterior del régimen iraní y en ataques contra intereses y ciudadanos estadounidenses.
Entre los dirigentes incluidos en la lista aparece el actual líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, quien asumió el cargo tras la muerte de su padre, Alí Jameneí, durante los ataques que comenzaron el pasado 28 de febrero en Teherán.
La recompensa también se dirige contra otras figuras relevantes del aparato político y de seguridad iraní, como el responsable de seguridad nacional Ali Larijani y Ali Asghar Hejazi, antiguo jefe de gabinete del anterior líder supremo.
La situación personal del nuevo líder iraní ha generado versiones enfrentadas. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó recientemente que Mojtaba Jameneí resultó herido durante los bombardeos e incluso podría haber quedado desfigurado.
Sin embargo, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, negó estas informaciones y aseguró en una entrevista televisiva que el líder supremo «no tiene ningún problema» y que seguirá ejerciendo sus funciones conforme a la Constitución iraní.
El anuncio de la recompensa se produce mientras Washington y sus aliados intensifican la presión sobre el régimen iraní en el marco de la escalada militar en la región, que ha abierto una nueva fase de tensión entre Estados Unidos, Israel y Teherán.