«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
abandonará su cargo en mayo

Trump pone fin a la era Powell y destapa la opacidad en la Reserva Federal con la apertura de una investigación criminal

Jerome Powell y Donald Trump.

En mayo, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, abandonará oficialmente su cargo tras más de ocho años al frente del banco central estadounidense. Su salida pone fin a una etapa marcada por la resistencia del organismo a alinearse con las prioridades económicas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que lo nombró en 2017 con la expectativa de una política monetaria más favorable al crecimiento y al alivio financiero de las familias y empresas.

Durante más de un año, Trump ha reclamado de forma insistente una bajada más decidida de los tipos de interés, convencido de que la Reserva Federal ha actuado como un freno innecesario para la economía estadounidense. Desde la Casa Blanca se ha señalado de forma reiterada que la política de Powell ha contribuido a encarecer el crédito, a enfriar la inversión y a limitar el potencial económico del país en un momento clave.

En este contexto, la fiscalía del Distrito de Columbia abrió este fin de semana una investigación criminal contra Powell por, presuntamente, haber faltado a la verdad ante el Congreso durante su testimonio sobre las obras de renovación de la sede de la Reserva Federal en Washington. La fiscalía se encuentra bajo la dirección de Jeanine Pirro, expresentadora de Fox News y figura conocida por su defensa de la transparencia institucional y la rendición de cuentas.

La investigación se centra en el fuerte sobrecoste del proyecto de remodelación, que ya alcanza los 2.500 millones de dólares, unos 700 millones más de lo presupuestado inicialmente. Desde el entorno presidencial se ha denunciado que la renovación incluye elementos de lujo como terrazas ajardinadas, fuentes, ascensores VIP y mármol de alta gama, con un coste muy superior al de otros edificios federales históricos. Para la Casa Blanca, estos datos evidencian una gestión alejada de la austeridad exigible a una institución pública.

Powell respondió el domingo por la noche con un comunicado y un mensaje de vídeo, un gesto poco habitual en la Reserva Federal. En su intervención, rechazó las acusaciones y defendió su actuación, aunque desde la Administración se insiste en que nadie, por muy alto que sea su cargo, debe quedar al margen del control judicial ni del escrutinio democrático.

Trump nunca ocultó su frustración ante la negativa de Powell a seguir sus recomendaciones económicas. El presidente llegó a reconocer públicamente que intentó presionarlo de múltiples maneras ante lo que consideraba una falta de sensibilidad hacia las necesidades reales de la economía estadounidense. Sin embargo, sus asesores legales le advirtieron de que no existía base jurídica suficiente para destituirlo únicamente por sus decisiones de política monetaria, una limitación que ha protegido durante años a una Reserva Federal prácticamente blindada frente al poder político.

Según adelantó The New York Times, la apertura formal de la investigación fue aprobada en noviembre y, tal y como confirmó el propio Powell, el Departamento de Justicia ya ha remitido citaciones a varios miembros del banco central para comparecer ante un gran jurado. El proceso se encuentra en una fase inicial, pero supone un paso relevante en el examen del funcionamiento interno de la Fed.

Mientras tanto, Trump ya ha dejado claro que el relevo está decidido. Todas las miradas apuntan a Kevin Hassett, uno de sus principales asesores económicos, como próximo presidente de la Reserva Federal. Otro de los economistas cercanos al presidente, Stephen Miran, ya forma parte del consejo del organismo. En paralelo, la Casa Blanca continúa defendiendo su derecho a exigir responsabilidad a los altos cargos de la Fed, incluidos los miembros de su junta, que sólo pueden ser cesados por «causa justificada».

El pulso entre Trump y Powell trasciende un enfrentamiento personal. Para el presidente, se trata de recuperar el control político sobre una institución clave, someterla a mayor transparencia y evitar que decisiones técnicas desconectadas de la realidad económica sigan condicionando el futuro del país. La investigación judicial y el inminente relevo abren una nueva etapa en la relación entre la Casa Blanca y el banco central estadounidense.

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