La Administración Trump ha logrado revertir la tendencia a la baja heredada del Partido Demócrata y ha colocado de nuevo a la economía estadounidense en terreno de crecimiento. En el segundo trimestre de 2025, el producto interior bruto (PIB) avanzó a un ritmo anualizado del 3,3%, una cifra mejor que la estimación preliminar del 3% publicada hace unas semanas por la Oficina de Análisis Económico (BEA). La revisión al alza se explica principalmente por un repunte de la inversión empresarial y por el extraordinario impulso que ha supuesto el comercio exterior.
Los intercambios con el extranjero se convirtieron en el verdadero motor del trimestre: las exportaciones netas aportaron casi cinco puntos porcentuales al crecimiento, el mayor aporte registrado hasta ahora, después de que en los tres primeros meses del año hubieran restado fuerza al PIB. Este cambio de tendencia vino acompañado de una contracción en las importaciones, que en el primer trimestre habían repuntado de manera excepcional cuando las compañías se adelantaron a las subidas arancelarias comprando masivamente bienes del exterior.
El otro gran termómetro de la economía, el Ingreso Interno Bruto (INB) —que refleja los ingresos y costes derivados de la producción de bienes y servicios— también mostró un fuerte repunte: pasó de un aumento residual del 0,2% en el primer trimestre a un sólido 4,8% en el segundo. Esta mejora refleja una notable recuperación de las ganancias empresariales, que crecieron un 1,7% tras haber experimentado a comienzos de año su mayor caída desde 2020.
El desempeño del tejido corporativo está en el centro de la atención de los analistas, que tratan de anticipar si las compañías absorberán el mayor coste de los aranceles o si, por el contrario, trasladarán esos incrementos a los precios que pagan los consumidores. Esta incógnita es clave para definir la evolución de la inflación y, en consecuencia, las decisiones de política monetaria.
La revisión del PIB tuvo un efecto inmediato en los mercados: el dólar recuperó parte de sus recientes pérdidas y los rendimientos de los bonos del Tesoro repuntaron levemente, mientras los inversores siguen descontando que la Reserva Federal optará por un recorte de los tipos de interés en su próxima reunión.
Los expertos prevén que, en lo que resta de 2025, la economía mantenga un ritmo de expansión más moderado, a medida que hogares y empresas se ajustan a la estrategia comercial de Trump, basada en una política arancelaria que busca reindustrializar Estados Unidos y reducir la dependencia de importaciones estratégicas.