La BBC vuelve a quedar en entredicho tras unas acusaciones explosivas que apuntan a que maquilladores de la cadena habrían usado saliva y otros fluidos corporales en las brochas empleadas para maquillar al líder de Reform UK, Nigel Farage, durante sus apariciones en televisión. La denuncia procede de la historiadora y ex presentadora de la casa, Lisa Hilton, quien en The Critic atribuyó la información a un «veterano de los programas matinales». Según escribió, Farage «quizá debería empezar a maquillarse él mismo, dado el extraordinario rango de ‘cosméticos naturales’ con los que cargan las brochas cuando él se sienta en la silla».
La BBC respondió de inmediato calificando las afirmaciones de «completamente falsas«, defendiendo la profesionalidad absoluta de sus equipos de maquillaje. Farage y Reform UK han optado por no comentar, aunque aliados cercanos como Andy Wigmore calificaron el asunto de «asqueroso», y el comentarista Adam Brooks lo tildó de «vil».
El choque entre Farage y la BBC no es nuevo. El líder de Reform lleva años denunciando el sesgo izquierdista de la corporación y desde las elecciones de 2024 mantiene un boicot a las entrevistas en profundidad, exigiendo una disculpa por haber permitido que un dirigente del Partido Verde lo acusara en directo de «atraer racistas y extremistas». Farage sostiene que la BBC actuó «como un actor político» en la campaña, y su partido impulsa la abolición de la tasa obligatoria que financia a la cadena.
El episodio encaja en un patrón de hostigamiento sufrido por Farage durante la última década, desde el huevazo en Nottingham en 2014 y los múltiples ataques con batidos —incluido el de plátano en Clacton en 2024— hasta el escándalo del de-banking en Coutts y las amenazas con arma blanca que le obligaron a cancelar actos el año pasado. A pesar de esta tensión constante, Farage sigue siendo una de las figuras más populares de Reino Unido y Reform UK encabeza los sondeos en torno al 30 %, muy por encima de conservadores y laboristas.