«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La participación ha sido significativa: un 58,5%

AfD triplica sus votos en las elecciones municipales en Renania del Norte-Westfalia y se consolida como fuerza decisiva en el oeste alemán

Alice Weidel, líder de AfD. Redes sociales

La Alternativa para Alemania (AfD) ha dado un golpe de autoridad en las elecciones municipales de Renania del Norte-Westfalia, el estado más poblado del país y corazón industrial de Europa. Según los sondeos a pie de urna, el partido patriótico ha alcanzado un histórico 16,5% de los votos, triplicando los resultados de 2020 (5,1%) y consolidándose como la tercera fuerza política en un territorio hasta ahora dominado por los viejos partidos.

El crecimiento de AfD se ha producido a costa de los dos grandes partidos tradicionales, la CDU, que pese a mantener la primera posición con el 34% pierde terreno, y el SPD, hundido en su propio feudo histórico, que apenas llega al 22,5%. Los Verdes, que hace apenas cinco años presumían de crecimiento, sufren un desplome de 8,5 puntos y se quedan en el 11%, evidenciando el castigo ciudadano a la agenda climática radical.

El resultado tiene una carga simbólica enorme. Hasta ahora, AfD era presentada por la prensa globalista como un fenómeno del este, un voto «protesta» en las regiones que sufrieron más duramente el desmantelamiento industrial tras la reunificación. Hoy esa narrativa salta por los aires: AfD conquista el Ruhr, la cuenca minera y obrera que durante décadas fue bastión de la socialdemocracia.

Con más de 14 millones de ciudadanos convocados a las urnas, estas municipales han funcionado como un termómetro nacional. Y el mensaje es claro: el soberanismo ha llegado para quedarse también en el oeste alemán.

El ascenso en Renania del Norte-Westfalia confirma la tendencia de las elecciones al Bundestag, donde AfD ya había quedado tercera en este estado. A nivel federal, las encuestas sitúan hoy a AfD en torno al 25% de intención de voto, superando incluso a la CDU de Friedrich Merz, que se queda en el 24%.

La participación también ha sido significativa: un 58,5%, la más alta en municipales desde 1994, lo que demuestra que el auge de AfD no es una anomalía de baja participación, sino fruto de una movilización social creciente.

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