Una serie de casos estremecedores ha puesto en el centro del debate público en Francia la violencia ejercida contra mujeres de edad avanzada, tras documentarse al menos 14 agresiones sexuales en distintos puntos del país en los últimos años.
La periodista Charlotte d’Ornellas ha advertido de un fenómeno que, lejos de ser aislado, «se repite una y otra vez», tras el reciente caso de una mujer de 74 años agredida brutalmente en Romainville. «Es inimaginable… pero ocurre constantemente», denunció, subrayando la necesidad de abordar la cuestión sin silencios ni tabúes.
El recuento de casos refleja una realidad particularmente grave por la vulnerabilidad de las víctimas:
1- Dos mujeres de 93 y 95 años fueron violadas en sus camas del hospital Victor Dupouy, en Argenteuil; una de ellas falleció posteriormente por un paro cardíaco.
2- Una anciana de 92 años fue agredida sexualmente en una residencia de Bédarrides por un enfermero, que fue condenado a cuatro años de prisión.
3- Dos pacientes de 78 y 68 años fueron atacadas en el hospital Max-Fourestier de Nanterre.
4- Una mujer de 83 años fue violada durante un robo en su vivienda en La Penne-sur-Huveaune; el agresor fue condenado a 12 años.
5- Una mujer de 75 años fue violada el día de Año Nuevo durante un asalto a su domicilio.
6- Una anciana de 80 años murió tras ser violada en Niort en 2025.
7- Una mujer de 102 años sufrió un intento de violación en una residencia de Rouen; falleció semanas después.
8- Una mujer de 72 años fue agredida sexualmente y robada en su apartamento en París.
9- Una portera de edad avanzada fue violada a punta de cuchillo en la capital francesa.
10- Otra anciana fue violada en su domicilio tras aceptar ayuda para subir la compra.
11- Una mujer de 67 años sufrió un intento de violación cerca de la Gare du Nord, frustrado por un transeúnte.
12- Otra víctima de 67 años fue atacada en Tours por un solicitante de asilo en estado de embriaguez.
13- Una mujer de 51 años fue agredida sexualmente al regresar a su domicilio en Aviñón.
14- El caso reciente de Romainville, con una mujer de 74 años brutalmente atacada, ha reavivado la alarma social.
Estos hechos han tenido lugar en contextos diversos —hospitales, residencias, viviendas particulares o espacios públicos—, lo que refuerza la sensación de inseguridad y la dificultad de prevenir este tipo de delitos.
D’Ornellas ha insistido en que la repetición de estos casos exige una respuesta política y social clara: «Hablar de ello es el primer paso para evitar que vuelva a suceder». Asimismo, ha señalado que existe un perfil recurrente en muchos de estos delitos, lo que, a su juicio, debería ser objeto de análisis por parte de las autoridades.