las autoridades conocían su radicalización
Alemania dejó libre al islamista del «orgullo» de Berlín pese a sus condenas y a estar clasificado en la máxima categoría de riesgo
Alemania dejó libre al islamista del «orgullo» de Berlín pese a sus condenas y a estar clasificado en la máxima categoría de riesgo
Atentado en Berlín.
Por Rebeca Crespo
28 de julio de 2026

El islamista Abdul Ballout, autor del atentado contra la celebración del Christopher Street Day de Berlín, estaba en libertad pese a que las autoridades alemanas conocían su radicalización, sus intentos de incorporarse al Estado Islámico y su historial de violencia. El terrorista asesinó a una mujer polaca de 65 años que visitaba la capital alemana con su hija e hirió a otras 29 personas.

Ballout, ciudadano alemán de origen libanés y 21 años, arrolló con una furgoneta a varias personas en las inmediaciones del parque Tiergarten y atacó después con un arma blanca. La Policía lo abatió al día siguiente cuando lo localizó en el distrito berlinés de Spandau. El ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, calificó lo ocurrido como un «atentado terrorista islamista».

Los investigadores han encontrado en el teléfono del terrorista un vídeo en el que aparece encapuchado, reivindica el ataque y jura lealtad al Estado Islámico. Las fuerzas de seguridad también hallaron material relacionado con la organización yihadista durante el registro de su vivienda.

El atentado ha abierto un debate en Alemania sobre los fallos judiciales y policiales que permitieron a Ballout actuar. El joven llevaba años en el radar de las autoridades, estaba clasificado como islamista «orientado a la violencia» y había expresado su intención de viajar a Oriente Próximo para integrarse en las filas del Estado Islámico.

Según informaciones publicadas por la prensa alemana, los especialistas reunidos en el Centro Conjunto de Lucha contra el Terrorismo analizaron su caso antes de que abandonara la prisión preventiva. Los expertos concluyeron que existía un riesgo elevado de que intentara salir de Alemania o cometiera un atentado.

El 26 de mayo, Ballout fue incluido en la categoría roja de una evaluación de riesgo, reservada para los casos considerados de mayor peligrosidad. Sin embargo, la vigilancia fue rebajada después de que una observación inicial no detectara señales de que estuviera preparando una acción violenta. Las autoridades mantuvieron el control de sus comunicaciones y una cámara frente a su domicilio.

Esa cámara, según ha publicado el diario alemán Süddeutsche Zeitung, grabó al islamista cuando abandonaba su vivienda alrededor de una hora antes del atentado.

Condenado por agresión y extorsión

Su historial delictivo se remontaba a la adolescencia. Ballout fue juzgado por unos hechos ocurridos en 2019, cuando tenía 16 años. El Tribunal de Distrito de Tiergarten consideró probado que golpeó y pateó a una persona que ya estaba herida en el patio de un colegio.

También participó junto a un cómplice en la extorsión de otra víctima lesionada, a la que obligaron a entregar unos auriculares de alta gama. Ballout no estudiaba ni trabajaba y aseguró ante el tribunal que acudía a cursos con su imán «tres o cuatro veces por semana».

La Justicia de menores le impuso un «curso corto de integración» y cuarenta horas de trabajos durante su tiempo libre. El tribunal evitó una sanción más severa porque carecía entonces de antecedentes penales y habían transcurrido dos años y medio desde los delitos.

Ballout sostuvo durante el proceso que había «madurado», pidió disculpas y aseguró que quería cambiar su conducta. Los jueces afirmaron tener «la impresión de que el acusado reconoce realmente su mala conducta y quiere intentar comportarse mejor en el futuro».

Intentó incorporarse al Estado Islámico

Los hechos posteriores demostraron que el proceso de radicalización no se había detenido. Ballout intentó en varias ocasiones incorporarse al Estado Islámico y difundió propaganda yihadista a través de Instagram.

Primero trató de emigrar a Mauritania pasando por Turquía. Más tarde viajó al Líbano con el propósito de llegar a Siria y unirse a la organización terrorista. Allí entró en contacto con islamistas, fue detenido por las autoridades libanesas y terminó deportado a Alemania.

En mayo de 2026, un tribunal berlinés lo condenó a 22 meses de detención juvenil por preparar un acto grave de violencia contra el Estado y vulnerar una prohibición establecida por la Ley de Asociaciones. Pese a la gravedad de los delitos y a los intentos de sumarse a Daesh, Ballout quedó en libertad bajo supervisión.

La sentencia describía a un joven «decidido» a integrarse en el Estado Islámico y reconocía que «no se puede esperar que no cometa más delitos». Sin embargo, el tribunal consideró que la planificación de sus proyectos era amateur y que no representaba una amenaza concreta para los bienes jurídicos protegidos.

Los magistrados también tuvieron en cuenta su supuesto distanciamiento de Daesh durante el juicio y lo definieron como una persona todavía moldeable. La Fiscalía General recurrió la decisión de dejarlo en libertad, pero no logró que fuera revocada.

El odio islamista contra los homosexuales

El atentado se produjo durante el Christopher Street Day, una de las mayores celebraciones LGTBI de Alemania. La víctima mortal, una mujer polaca de 65 años, se encontraba de viaje en Berlín junto a su hija.

La elección del objetivo coincide con las advertencias realizadas por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución. Su presidente, Sinan Selen, ha alertado de que los lobos solitarios islamistas reciben llamamientos para atacar con cuchillos o vehículos contra lugares y colectivos considerados objetivos fáciles.

El último informe anual del organismo dedica un capítulo al colectivo LGTBI como enemigo del islamismo. El documento advierte de que homosexuales y lesbianas «atraen especialmente su odio» y de que los islamistas justifican su asesinato como un «castigo exigido por Dios».

El Gobierno alemán ha anunciado ahora una revisión de sus protocolos de seguridad. Dobrindt ha cuestionado la aplicación de la legislación de menores en delitos de terrorismo y ha planteado ampliar el uso de dispositivos electrónicos de seguimiento y las posibilidades de detención preventiva para los islamistas considerados peligrosos. Reuters ha confirmado que Ballout seguía bajo la supervisión de un agente de libertad condicional cuando perpetró el atentado.

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