«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
giro en la política migratoria del país

Alemania expulsa por primera vez desde 2011 a un criminal sirio condenado por delitos graves

Aeropuerto Alemania. Europa Press

Alemania ha deportado por primera vez desde el estallido de la guerra civil siria, en 2011, a un criminal sirio condenado por delitos graves. Se trata de un hito político y administrativo que rompe más de diez años de parálisis en materia de retornos forzosos a Siria y que marca un giro en la política migratoria del país.

La expulsión se produjo el martes, cuando el individuo fue trasladado en un vuelo regular a la capital siria, Damasco, bajo custodia de la policía federal alemana. A su llegada, fue entregado a las autoridades locales, según confirmó el Ministerio Federal del Interior en Berlín. El diario Bild adelantó la información.

De acuerdo con Bild, el deportado es un ciudadano sirio nacido en 1988 que residió durante años en Alemania. Había cumplido recientemente condena en el estado de Renania del Norte-Westfalia tras ser sentenciado por robo con agravantes, agresión y extorsión. Agentes federales lo escoltaron durante todo el trayecto.

Desde el Ministerio del Interior han calificado el caso como “significativo”, al recordar que ningún ciudadano sirio había sido deportado desde Alemania desde el inicio del conflicto armado hace más de una década. La operación supone, por tanto, un precedente que hasta ahora los distintos gobiernos habían evitado por razones políticas y diplomáticas.

Ese mismo día, otro delincuente convicto fue expulsado a Afganistán. El individuo había estado encarcelado en Baviera por delitos que incluían lesiones corporales intencionales. Con esta operación, Alemania ejecutó la segunda deportación a Afganistán en apenas una semana.

El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, explicó a principios de mes que el Ejecutivo está aplicando lo recogido en el acuerdo de coalición, que establece que las deportaciones a Afganistán y Siria deben comenzar por delincuentes y personas consideradas una amenaza para la seguridad pública. El texto añade que esta medida no excluye futuras deportaciones de otros inmigrantes procedentes de esos países.

Dobrindt ha defendido el endurecimiento de la política de expulsiones por la presión creciente sobre las administraciones locales. «Llegamos al límite hace tiempo, y la presión sobre las autoridades locales es evidente«, afirmó, subrayando la necesidad de aliviar una situación que considera insostenible.

Actualmente, alrededor de un millón de sirios residen en Alemania. El Gobierno ha confirmado que mantiene contactos con las autoridades sirias en relación con el retorno de personas con graves antecedentes penales, al tiempo que insiste en que los inmigrantes que se integran en la sociedad alemana siguen siendo bienvenidos.

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