«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Escándalo en los servicios secretos alemanes

Alemania investiga a un informante de su agencia de inteligencia por su presunto vínculo con un atentado terrorista de Hamás

Imagen de archivo de la policía de Alemania. Europa Press.

Un nuevo escándalo golpea al aparato de seguridad alemán. Las autoridades han confirmado que un informante remunerado por la Oficina para la Protección de la Constitución (BfV) —el servicio de inteligencia interior— está acusado de colaborar en la preparación de un atentado islamista en suelo alemán.

El sospechoso, identificado como Mohammad S., un ciudadano libanés de 37 años residente en Berlín, fue detenido tras ser vinculado a una célula que planeaba un ataque contra objetivos judíos o israelíes en la capital alemana.

Lo más grave del caso es que el individuo había trabajado como fuente del propio BfV al menos desde 2019, aprovechando sus contactos en entornos islamistas en Oriente Próximo. Según la investigación, el informante habría desempeñado un papel clave en la logística del atentado frustrado.

Entre otras acciones, se le atribuye la provisión de munición para armas de fuego, incluyendo alrededor de 300 balas adquiridas para la célula por más de 1.000 euros. Durante los registros, los agentes hallaron en su poder dispositivos electrónicos, documentación falsa —incluido un pasaporte búlgaro— y material vinculado a su actividad como informante.

El caso ha desatado una tormenta política en Alemania. Desde la oposición, el diputado de René Springer ha cuestionado duramente la actuación del Estado: «¿Cómo es posible que un informante del Estado suministre armas a Hamás?».

El parlamentario ha denunciado que el país se ha convertido en un «laboratorio» donde terroristas operan con facilidad, llegando incluso a recibir recursos del propio sistema que debería combatirlos.

Por su parte, el BfV ha reconocido que Mohammad S. era una fuente activa hasta diciembre de 2025, aunque asegura que no estaba bajo su control en relación con el plan terrorista concreto. Una explicación que no ha logrado disipar las dudas sobre el funcionamiento de los servicios de inteligencia.

La investigación también ha revelado que la célula utilizaba códigos para comunicarse —como referirse a la munición como «dátiles»— y que el complot fue detectado tras el seguimiento de varios sospechosos, en el que también habrían participado servicios extranjeros.

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