Alemania sigue acumulando señales de deterioro económico. El país que durante décadas fue presentado como la gran locomotora industrial y comercial de Europa ha perdido más de 65.000 pequeños comercios desde 2010, según un análisis de la agencia de crédito Creditreform y el Handelsblatt Research Institute.
El informe señala que en 2010 existían en Alemania 236.143 pequeños establecimientos minoristas con ventas anuales inferiores a 250.000 euros. En 2025, las estadísticas del impuesto sobre ventas registraban únicamente 170.770 tiendas de este tipo. La caída alcanza el 28%.
El golpe ha sido especialmente duro para los pequeños comercios familiares o gestionados por sus propios dueños. En el conjunto del sector minorista, incluyendo todos los tamaños de negocio, el número de tiendas se redujo un 16% durante el mismo periodo. La diferencia muestra que los establecimientos más vulnerables son los que están soportando con mayor dureza el deterioro económico.
Según el informe, en Alemania quedan algo más de 316.000 comercios minoristas. La Federación Alemana del Comercio Minorista (HDE) advierte de que la cifra podría caer por debajo de los 300.000 establecimientos en 2026, lo que amenaza directamente la vitalidad de los centros urbanos.
«El comercio minorista se encuentra entre los sectores que más rápido se reducen dentro de la economía alemana», señala Creditreform. Las tiendas especializadas de los centros urbanos, las calles secundarias y los centros comerciales se encuentran entre las más afectadas.
El economista de Creditreform Patrik-Ludwig Hantzsch atribuye la crisis a una combinación de factores: inflación, debilidad del consumo, aumento de los costes operativos y una presión competitiva cada vez mayor.
Sólo en 2025, 2.440 minoristas se declararon en quiebra, un 9% más que en 2024. Las tiendas de moda, librerías y panaderías figuran entre los negocios más golpeados por esta oleada de insolvencias.
El presidente de la HDE, Alexander von Preen, reclama a la clase política una reducción de los costes energéticos y de las cargas laborales. También pide a los propietarios de locales comerciales mayor flexibilidad en los alquileres, con fórmulas vinculadas a los ingresos, para evitar que aumenten los escaparates vacíos en las ciudades.
Las investigaciones del Instituto para la Investigación del Comercio Minorista de Colonia advierten de que los locales vacíos deterioran los centros urbanos, reducen el número de visitantes, dañan la imagen de las ciudades, disminuyen el tránsito peatonal y provocan pérdidas económicas tanto para los municipios como para los negocios vecinos.
Mientras el pequeño comercio retrocede, las cadenas de descuento no alimentario ganan terreno. Empresas como Action, Tedi, Hema, Woolworth y Thomas Philipps aumentan su cuota de mercado en productos para el hogar, juguetes, papelería y otras categorías. Una encuesta del IfH revela que el 85% de los alemanes ha comprado en este tipo de tiendas durante los dos últimos años.
Creditreform sostiene que ciudades y minoristas tendrán que adaptarse a un cambio profundo en los hábitos de consumo. Los centros urbanos concebidos únicamente como espacios de compra ya no funcionan en muchas zonas. La solución, según los expertos, pasa por combinar comercio, ocio, restauración, vivienda y servicios.
Para los pequeños comerciantes, el margen de supervivencia pasa por la especialización, la atención personalizada, la presencia digital y una experiencia de compra diferenciada. Pero esa adaptación no es sencilla en un contexto de costes disparados, caída del consumo y ausencia de reservas financieras.