
El Gobierno austríaco dará un paso más esta semana en su plan para prohibir el uso del velo en niñas menores de 14 años dentro de las escuelas. La medida, presentada como una iniciativa en favor de la igualdad, ha reabierto el debate sobre el islam y la inmigración en el país centroeuropeo.
La ministra de Integración, Claudia Plakolm (ÖVP), ha explicado que su objetivo es garantizar que las niñas tengan las mismas oportunidades en una sociedad libre y occidental. En julio, la ministra calificó el pañuelo islámico como «signo de opresión», lo que provocó fuertes protestas entre las comunidades musulmanas del país.
El proyecto de ley establece una aplicación progresiva: primero, una conversación con la alumna, después con sus padres y, en caso de reincidencia, la intervención de las autoridades de bienestar juvenil. La reiteración podría derivar en sanciones administrativas. Plakolm ha aclarado que la norma se aplicará sólo en escuelas e instituciones educativas, no en el espacio público, un terreno protegido constitucionalmente.
La ministra también ha ligado esta iniciativa a un marco más amplio de reformas en materia migratoria e integración. El gobierno plantea una fase de integración de tres años para solicitantes de asilo e inmigrantes, durante la cual sólo percibirán un subsidio de integración condicionado al cumplimiento de determinadas obligaciones, en lugar de acceder a las prestaciones sociales completas.
Este endurecimiento sigue a la propuesta anunciada en junio por el ministro de Educación, Christoph Wiederkehr (NEOS), quien adelantó que los menores recién llegados deberán cursar un semestre de integración antes de incorporarse a la enseñanza ordinaria. Estas clases incluirán nociones básicas de alemán, habilidades escolares elementales y principios sociales como el respeto, la igualdad y la tolerancia.
El soberanista Partido de la Libertad (FPÖ) ha criticado la propuesta al considerar que sólo gestiona los síntomas sin atacar la raíz del problema: la inmigración masiva.
La comunidad musulmana, sin embargo, mantiene su rechazo. La Comunidad Religiosa Islámica de Austria (IGGÖ) ha calificado de «preocupantes» las palabras de la ministra y ha denunciado que este tipo de planteamientos «amenazan la libertad religiosa y estigmatizan a las niñas musulmanas«.
La tensión se enmarca en un contexto escolar cada vez más conflictivo. Según reveló en octubre pasado el sindicato de docentes de Viena, la inmigración masiva está generando dificultades crecientes en las aulas, con alumnos que apenas hablan alemán y episodios de violencia en los centros. El diario Kronen Zeitung documentó casos que van desde agresiones a profesores, hasta padres que exigen que el personal docente vista burka o incluso simulacros de ejecución organizados por estudiantes.