Austria ha registrado un fuerte aumento en los delitos de violación en la última década, con un incremento del 64,5% en los casos denunciados desde 2015, según datos oficiales del Ministerio del Interior. El fenómeno coincide con un cambio significativo en el perfil de los sospechosos, donde los extranjeros representan ya cerca de la mitad.
En concreto, el número de violaciones denunciadas ha pasado de 826 en 2015 a 1.359 en 2024. En paralelo, el número de sospechosos ha crecido de 688 a 1.196 en ese mismo periodo. Aunque en 2025 se observa un ligero descenso hasta los 1.147 sospechosos, la cifra sigue muy por encima de los niveles previos a la crisis migratoria.
El cambio más relevante se produce en la composición de los sospechosos. En 2015, los extranjeros representaban el 36,3% del total, frente al 63,7% de ciudadanos austriacos. Una década después, la proporción de extranjeros ha escalado hasta el 46,9%, mientras que los nacionales se sitúan en el 53,1%, pese a que los extranjeros apenas representan el 20,5% de la población.
En términos absolutos, el número de sospechosos austriacos ha aumentado un 39%, pasando de 438 a 609 entre 2015 y 2025. Sin embargo, el crecimiento entre los extranjeros es mucho más acusado, con un incremento del 115% en ese mismo periodo.
Dentro de este grupo, los ciudadanos sirios encabezan el aumento. De apenas tres sospechosos en 2015, han pasado a 92 en 2024 y a 101 en 2025, lo que los convierte en el grupo más numeroso entre los extranjeros implicados en este tipo de delitos. También destacan los casos de ciudadanos afganos, con unos 50 sospechosos anuales, así como la presencia recurrente de individuos procedentes de Turquía y Rumanía.
El Ministerio del Interior señala que entre los sospechosos figuran solicitantes de asilo, con cifras que oscilan entre 66 y 69 casos anuales. No obstante, las estadísticas no distinguen entre quienes han obtenido asilo o protección subsidiaria, ni recogen los antecedentes migratorios de quienes ya tienen la nacionalidad austriaca, lo que dificulta un análisis más preciso del fenómeno.
Este contexto ha reactivado la confrontación política en el país. El líder del Partido de la Libertad de Austria, Herbert Kickl, denunció la situación en redes sociales: «La delincuencia está aumentando: ¡Casi la mitad de los sospechosos proceden del extranjero! Lo cierto es que el gobierno ha perdido completamente el control».
Desde su formación, el mensaje ha sido aún más contundente. En otra publicación, el partido calificó los datos como «un testimonio escandaloso del fracaso total del gobierno federal negro-rojo-rosa» y acusó a los principales partidos —ÖVP, SPÖ, NEOS y Verdes— de haber convertido Austria en un país «menos seguro».
El aumento de estos delitos y la evolución del perfil de los sospechosos consolidan la inmigración como uno de los ejes centrales del debate político en Austria, en un momento en el que crecen las críticas a la gestión gubernamental en materia de seguridad y control de fronteras.