Nuevo golpe de Bruselas a los agricultores y ganaderos. Al ya aprobado acuerdo con Mercosur, se ha sumado un criterio añadido a escondidas por la Comisión Europea que favorecerá el dumping de una empresa brasileña de carne.
Según una información exclusiva de Le Point, mientras el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur está a punto de entrar en vigor el 1 de mayo, un «acto técnico» votado in extremis el 20 de abril por un comité del Consejo Europeo ha modificado radicalmente la aplicación de los contingentes arancelarios (TRQ) de carne.
Este reglamento de ejecución, que pasó casi desapercibido, delega a los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) la decisión sobre cómo se reparten los cupos de importación. Hasta ahora, la Unión Europea gestionaba directamente las licencias de importación para garantizar la competencia. Ahora, serán las autoridades exportadoras de Mercosur las que decidan la asignación según sus propios criterios nacionales (exportaciones pasadas, habilitaciones sanitarias y capacidades logísticas).
Además, a partir de 2028 se exigirá un documento desmaterializado obligatorio emitido por esos mismos países, que obliga a los importadores europeos a comprar exclusivamente al proveedor designado por Brasil. El resultado es previsible y ya advertido por expertos: JBS, el gigante brasileño líder mundial de la carne (con una facturación de más de 86.000 millones de dólares), podría captar entre el 80 y el 85% de los contingentes.
JBS podrá fijar precios «justo por debajo» del mercado europeo, captando la llamada «renta del cupo» (la diferencia entre su coste de producción y el precio en Europa), que se mide en cientos de millones de euros al año. Los importadores europeos quedarán «atados de pies y manos», sin posibilidad real de elegir proveedor. Es, según el ex director general de Comercio de la Comisión Jean-Luc Demarty, «un abandono de soberanía escandaloso y sin precedentes».
El eurodiputado belga Benoît Cassart (Renew) se mostró «estupefacto» y envió una carta urgente a la Comisión el 23 de abril exigiendo que se revierta la medida. David Le Manour, presidente de la Federación de Industrias Avícolas, advirtió que se repite el caso de Ucrania con el grupo MHP, que ya acaparó el 90% de los cupos de pollo y está comprando activos europeos.
Francia, Polonia, Hungría e Irlanda votaron en contra o expresaron reservas. Sin embargo, el texto salió adelante.
Reacción del campo europeo
Esta decisión llega en un momento de máxima tensión. Los agricultores y ganaderos europeos llevan meses protestando contra el acuerdo Mercosur, que ya consideran una competencia desleal por las diferencias en normas sanitarias, medioambientales y laborales. Ahora, con este «regalo» a JBS, temen una auténtica captura del mercado de la carne por un solo actor y un hundimiento aún mayor de los precios y de sus rentas.
La Comisión Europea defiende que los volúmenes son «modestos» respecto a la producción comunitaria, pero los productores advierten que el efecto combinado con la progresiva eliminación de aranceles será devastador para la ganadería europea.