El flujo de inmigrantes ilegales hacia el Reino Unido ha registrado un cambio operativo significativo con la apertura de un nuevo punto de salida desde la costa de Bélgica, según informa el diario Británico Daily Mail. Este desplazamiento se produce tras una intensificación de controles en el litoral norte de Francia, lo que habría incentivado a las redes de tráfico de personas a diversificar las rutas y los puntos de embarque.
De acuerdo a este medio, varias embarcaciones neumáticas han partido recientemente desde playas de tierras belgas con destino al sur de Inglaterra. En una jornada concreta, cinco embarcaciones transportaron a más de 200 ilegales, constituyendo un máximo registrado para salidas desde territorio belga. Las autoridades británicas confirmaron la llegada de estos inmigrantes al puerto de Dover, donde fueron interceptados por la Guardia Fronteriza.
Las estimaciones indican que los ilegales que utilizan esta nueva ruta representan una proporción relevante del total de llegadas diarias. Este fenómeno coincide con la existencia de redes logísticas transfronterizas, que facilitan el desplazamiento desde campamentos situados en el norte de Francia hasta puntos de embarque en Bélgica.
Las autoridades regionales belgas han advertido sobre la posibilidad de un aumento sostenido de estas salidas si persisten las actuales condiciones operativas. Asimismo, han señalado el riesgo de consolidación de asentamientos en zonas costeras, fenómeno que ya se ha dado previamente en enclaves franceses. Las fuerzas de seguridad han procedido al desmantelamiento de estos campamentos para evitar su expansión.
En paralelo, el Reino Unido ha renovado recientemente un acuerdo bilateral con Francia que contempla financiación destinada a reforzar la vigilancia costera. Los servicios de inteligencia policial apuntan a que la mayoría de los inmigrantes que utilizan la ruta belga residen previamente en territorio francés, desplazándose a Bélgica en las horas previas a la travesía.