La Unión Europea presidida por Úrsula von der Leyen sigue alentando el efecto llamada a través de un nuevo acuerdo con Bangladés que formaliza la cooperación en migración y movilidad de personas. El pasado 20 de abril de 2026, ambas partes inicializaron en Bruselas el Partnership and Cooperation Agreement (PCA), un pacto de 82 artículos que sustituye al acuerdo de 2001 y que convierte a Bangladés en el primer país del sur de Asia en firmar este tipo de marco estratégico moderno con la UE.
El documento, rubricado por la Alta Representante Kaja Kallas en nombre de la Unión, incluye un capítulo específico de «diálogo estructurado sobre migración y movilidad». En él se abren vías legales de migración y se refuerza el programa Talent Partnership, diseñado para canalizar trabajadores bangladesíes cualificados hacia sectores europeos con escasez de mano de obra como las tecnologías de la información, la construcción y la hostelería.
Además del apartado migratorio, el acuerdo promueve explícitamente los intercambios «personas a personas» (people-to-people exchanges) en materia educativa, cultural y juvenil, lo que según fuentes comunitarias busca «fortalecer los lazos humanos». Para los críticos, sin embargo, estos mecanismos actúan como un imán adicional que multiplica las expectativas de emigrar, en un momento en que varios países europeos ya enfrentan presión en sus fronteras y sistemas de acogida.
La Comisión Europea ha defendido la firma como un paso «estratégico y equilibrado» que combina comercio, inversión, energía y seguridad con una gestión ordenada de los flujos migratorios. No obstante, organizaciones y gobiernos de línea dura han calificado el pacto de «nuevo error» que ignora la realidad de que la apertura legal suele ir acompañada de un aumento paralelo de la irregularidad, como ya ocurrió con acuerdos similares con otros países terceros.
Con esta iniciativa, la UE presidida por Von der Leyen consolida su política de «migración gestionada» hacia Asia, mientras Bangladés obtiene un mayor acceso preferencial al mercado europeo. El acuerdo entrará en vigor tras su ratificación definitiva, pero sus efectos prácticos en materia de visados y movilidad podrían comenzar a notarse en los próximos meses.