La Comisión Europea ha anunciado este martes la movilización de 171 millones de euros para financiar infraestructuras estratégicas y programas de apoyo empresarial en los países de los Balcanes Occidentales, una región prioritaria para la política de expansión e influencia de la Unión Europea.
Según ha informado el Ejecutivo comunitario, el paquete se financiará con fondos procedentes de distintos instrumentos europeos y tiene como objetivo declarado impulsar el crecimiento económico, mejorar la conectividad regional y reforzar el sector privado en estos países candidatos o potenciales candidatos a la adhesión.
Del total anunciado, 91,8 millones de euros se destinarán directamente a proyectos de infraestructuras, una cantidad que Bruselas espera convertir en hasta 263 millones de euros en inversión total mediante un sistema de cofinanciación. Los siete proyectos previstos abarcan ámbitos considerados estratégicos por la UE, como la digitalización, la transición energética, el transporte, el medio ambiente y el desarrollo del capital humano.
A esta partida se suman 2,9 millones de euros en asistencia técnica, dirigidos a cuatro proyectos en Albania y Bosnia y Herzegovina, con el objetivo de preparar futuras inversiones en sectores como la energía, el agua, la innovación y la investigación.
El paquete incluye además 76,3 millones de euros en ayudas al sector privado, destinados a programas que buscan estimular el desarrollo empresarial y facilitar la ejecución de proyectos económicos en la región, reforzando así la presencia económica y política de la Unión Europea en los Balcanes.
La Comisión ha explicado que, tras la validación del Marco de Inversión para los Balcanes Occidentales, la plataforma que coordina el respaldo financiero comunitario en la zona, los proyectos entrarán en su fase de implementación. Para ello, será necesario cerrar los acuerdos con las instituciones implicadas y los beneficiarios finales, así como poner en marcha los estudios técnicos y procedimientos administrativos correspondientes.
El nuevo desembolso se produce en un contexto en el que varios Estados miembros denuncian falta de recursos para infraestructuras, agricultura o seguridad interior, mientras Bruselas sigue priorizando el gasto exterior como herramienta de proyección geopolítica y ampliación de su esfera de influencia.