La Comisión Europea ha anunciado este jueves un nuevo desembolso de 40 millones de euros en ayuda humanitaria para Yemen, en un gesto que eleva a 120 millones la partida anual destinada al país árabe. Bruselas insiste en reforzar así su «compromiso» con una crisis que, desde 2015, ha absorbido ya cerca de 1.000 millones de euros de fondos europeos.
La ayuda servirá, según la Comisión, para alimentos de emergencia, asistencia sanitaria y nutricional, y apoyo en zonas afectadas por la hambruna. La comisaria de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, justificó el envío alegando que «millones de personas en Yemen corren peligro, las familias no pueden alimentar a sus hijos y los hospitales están cerrando».
Sin embargo, este nuevo desembolso se produce en un momento en que Europa atraviesa sus propias emergencias: inflación desbocada, inseguridad creciente en las ciudades, servicios sociales desbordados y una crisis migratoria que golpea con fuerza en el Mediterráneo y en las fronteras del continente.
Bruselas, que presume de haber enviado recientemente 432 toneladas de medicinas y material de supervivencia a Yemen, ignora que dentro de las propias fronteras europeas millones de ciudadanos sufren el deterioro del poder adquisitivo, la precariedad laboral y la falta de vivienda asequible.
El conflicto en Yemen estalló en 2015, cuando los hutíes tomaron Saná y amplias zonas del norte y oeste del país, lo que llevó a Arabia Saudí a encabezar una coalición militar en apoyo del Gobierno de Abdo Rabbu Mansur Hadi.