Mientras Bruselas acusa constantemente a sus rivales de difundir «desinformación», la realidad muestra que la propia Unión Europea financia generosamente a medios afines para moldear la opinión pública. Y lo hace justo en momentos clave.
El eurodiputado del AfD Petr Bystron ha revelado que la Comisión Europea entregó 600.000 euros al consorcio Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) apenas concluían las elecciones europeas de 2024. Este conglomerado, considerado la mayor red mundial de periodismo de investigación, agrupa a cabeceras como Der Spiegel, Die Zeit y Süddeutsche Zeitung.
Se trata de medios conocidos por lanzar campañas contra partidos conservadores y soberanistas. En 2019, fueron precisamente Spiegel y Süddeutsche Zeitung quienes difundieron el vídeo trampa del «Ibiza Affair» que acabó provocando la caída del Gobierno austríaco en el que participaba el FPÖ.
El OCCRP nació en 2006 y se hizo famoso por los Papeles de Panamá o el escándalo de lavado de dinero azerbaiyano. Durante años recibió decenas de millones de dólares de fondos estadounidenses, especialmente de USAID. Según el medio francés Mediapart, esos fondos no eran inocentes: daban a los donantes capacidad de condicionar agendas editoriales e incluso vetar nombramientos de personal.
Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y el recorte de estas ayudas, la Comisión Europea se ha encargado de llenar el vacío, canalizando fondos hacia proyectos que, bajo la etiqueta de «fortalecer el periodismo», sirven en la práctica para mantener en marcha estructuras mediáticas que difunden el relato pro-Bruselas y contra la disidencia soberanista.
El proyecto europeo se denomina NEXT-U, oficialmente destinado a proporcionar «herramientas y formación» a periodistas de investigación. Sin embargo, para Bystron y otros eurodiputados críticos, estos fondos no son otra cosa que una operación de influencia financiada con dinero público.
«Los medios del OCCRP recibieron más de 600.000 euros de la UE justo después de las elecciones. Son los mismos que manipularon la campaña con ataques masivos contra partidos críticos con Bruselas», denunció Bystron en declaraciones recogidas por Berliner Zeitung.
El eurodiputado, que afronta desde hace meses registros policiales y acusaciones nunca probadas de vínculos con Rusia, insiste en que estas revelaciones demuestran cómo la UE utiliza su maquinaria para socavar a las fuerzas soberanistas mientras se presenta como garante de la democracia.
«Cada registro ilegal contra mí es un paso hacia un régimen autoritario que busca silenciar la disidencia. Mientras tanto, ellos financian propaganda con dinero de todos los europeos», afirmó Bystron, que reclama la publicación íntegra de las supuestas pruebas en su contra, aún sin aparecer.