«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El pacto UE-Mercosur, negociado durante 25 años, se encuentra a un paso de aprobarse pese a la oposición de agricultores

El acuerdo UE-Mercosur inundará Europa con alimentos tratados con pesticidas prohibidos, mientras Bruselas impone restricciones asfixiantes a sus propios agricultores

Úrsula Von der Leyen. Europa Press.

Un nuevo escándalo sacude a Bruselas. Un documental de la cadena franco-alemana Arte, titulado «Pesticidas: la hipocresía europea», ha sido eliminado de su web, pero fragmentos que circulan en redes sociales muestran con crudeza lo que implica el inminente acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur: la entrada masiva en el continente de alimentos tratados con pesticidas prohibidos en Europa.

La investigación revela que en 2018 las multinacionales europeas vendieron más de 80.000 toneladas de pesticidas vetados en la UE, fabricados en países como Alemania, Italia, Francia, Bélgica, España y Reino Unido. Entre ellos figuran químicos como la atrazina o el metolaclor. Estas sustancias se exportan a Brasil y otros países sudamericanos, donde su uso sigue permitido.

El negocio es redondo para gigantes como Bayer, BASF o Syngenta: venden veneno en el extranjero, y ese mismo veneno regresa a Europa en forma de carne, soja y productos agrícolas de bajo coste que inundarán los supermercados una vez se firme el acuerdo.

El pacto UE-Mercosur, negociado durante 25 años, se encuentra a un paso de aprobarse pese a la oposición de agricultores y organizaciones que alertan del riesgo para la salud y para la agricultura local. Francia e Italia, que en su día se mostraron firmes en el rechazo, han cedido tras la presión de lobbies industriales que buscan beneficios millonarios.

Las consecuencias son alarmantes. Desde el punto de vista sanitario, Brasil autoriza más de 3.600 pesticidas, muchos de ellos prohibidos en Europa, lo que amenaza con una avalancha de alimentos contaminados en nuestras mesas. En el plano ambiental, la apertura del mercado europeo acelerará la deforestación del Amazonas y de otras regiones para ampliar la ganadería y los monocultivos de soja transgénica. Y en el ámbito económico, los productos importados a bajo precio dejarán fuera de juego a los agricultores locales, a quienes Bruselas exige cumplir normas cada vez más estrictas del Pacto Verde.

El documental, que aún puede encontrarse en plataformas alternativas, denuncia esta contradicción: mientras Bruselas impone restricciones ecológicas a los agricultores europeos, permite que el mercado se llene de alimentos producidos con químicos prohibidos.

El resultado es la entrega de nuestra soberanía alimentaria y sanitaria a los intereses de las grandes corporaciones químicas y agroindustriales. Un «Reino envenenado«, como lo define la investigación, que amenaza tanto la salud de los europeos como la supervivencia del campo en nuestro continente.

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