«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Bruselas diluye las fronteras del proyecto europeo

Bruselas invita a Canadá a la cumbre europea en Armenia y rompe por primera vez el marco exclusivamente continental

Ursula von der Leyen y Mark Carney. Europa Press.

La Unión Europea ha dado un paso significativo en la redefinición de sus alianzas al invitar por primera vez a un país no europeo a la Comunidad Política Europea. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, participará en la próxima cumbre que se celebrará los días 3 y 4 de mayo en Ereván (Armenia), en una decisión que marca un cambio en la naturaleza de este foro.

La invitación ha sido cursada por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, junto al primer ministro armenio, Nikol Pashinian. Desde su creación en 2022, esta plataforma había reunido exclusivamente a líderes europeos —hasta 48 jefes de Estado y de Gobierno— con el objetivo de coordinar posiciones en materia de seguridad, estabilidad y cooperación.

Costa ha defendido la incorporación de Canadá señalando que «Europa y Canadá son más que socios con ideas afines» y ha subrayado la voluntad de construir una «alianza global» centrada en el multilateralismo y la cooperación internacional.

La cumbre de Ereván, que será la octava edición del foro, se celebra bajo el lema «Construyendo el futuro: unidad y estabilidad en Europa» y abordará cuestiones como la seguridad energética, la resiliencia democrática y la coordinación ante los desafíos geopolíticos actuales.

Además de los 27 Estados miembro de la UE, participan habitualmente países como Reino Unido, Turquía, Ucrania, Suiza, Noruega o Islandia, así como candidatos a la adhesión como Albania, Georgia o Moldavia. La entrada de Canadá supone, sin embargo, una ampliación cualitativa del formato, al incorporar a un actor externo al continente europeo.

El movimiento se produce en un contexto de reconfiguración de alianzas occidentales, especialmente tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. En este escenario, Bruselas y Ottawa han intensificado su cooperación en ámbitos como el comercio, la defensa o la innovación tecnológica.

La decisión evidencia así una evolución de la Comunidad Política Europea hacia un instrumento más amplio de coordinación geopolítica, que trasciende el marco estrictamente continental para proyectarse como plataforma de alianzas en el bloque occidental.

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