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Giro en el lenguaje político europeo

Suecia descarta el uso del término «islamofobia» y denuncia que el islamismo lo usa para blindarse de la crítica

La ministra de Exteriores de Suecia, Maria Malmer Stenergard. Europa Press.

El Gobierno de Suecia ha decidido abandonar el uso del término «islamofobia» en su discurso oficial al considerarlo un concepto «problemático», en un movimiento que ha sido celebrado por los Demócratas de Suecia y que podría tener repercusiones en el ámbito de la Unión Europea y organismos internacionales.

La ministra de Asuntos Exteriores, Maria Malmer Stenergard, explicó que el término resulta inadecuado, entre otras razones, porque «evoca la idea de miedos irracionales individuales», lo que dificulta abordar con precisión los problemas reales relacionados con la discriminación.

Desde los Demócratas de Suecia, el eurodiputado Charlie Weimers celebró la decisión y denunció que «los islamistas utilizan la ‘islamofobia’ para avanzar su agenda y obtener financiación de la Unión Europea». A su juicio, se trata de un «concepto inventado» que durante años ha servido para blindar determinadas posiciones ideológicas frente a la crítica.

El Ejecutivo sueco no sólo ha optado por eliminar el término, sino que está promoviendo activamente su sustitución en las instituciones internacionales. En su lugar, plantea emplear expresiones como «racismo antimusulmán» o «odio antimusulmán», que, según el Gobierno, permiten diferenciar entre la crítica a una religión y la discriminación hacia las personas.

Este debate será abordado en próximas reuniones en Bruselas previstas para la tercera semana de mayo, donde representantes europeos discutirán posibles cambios en el lenguaje institucional.

Suecia ha sido además uno de los países que más ha intensificado su estrategia contra la infiltración islamista en Europa, especialmente frente a organizaciones vinculadas a la Hermandad Musulmana, en buena medida por la presión política ejercida por los Demócratas de Suecia en el Parlamento Europeo.

Desde el ámbito de la sociedad civil, Faw Azzat, vinculada a organizaciones que combaten la violencia de honor, respaldó la decisión del Gobierno y calificó el término «islamofobia» como «una herramienta creada por el islamismo para equiparar la crítica a una religión con el racismo contra las personas», denunciando que se trata de «un truco semántico disfrazado de antirracismo».

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