«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Mientras endurece las exigencias fitosanitarias a los productores nacionales

La UE multiplica por 11 la compra de mandarinas de Egipto pese al aumento de alertas sanitarias: «Es una traición al campo europeo»

Ursula von der Leyen. Europa Press.

La Unión Europea ha multiplicado por más de once el gasto en mandarinas y clementinas procedentes de Egipto pese al aumento de alertas sanitarias por contaminación y al malestar creciente del campo europeo, que denuncia la entrada de productos de terceros países sometidos a normas mucho menos exigentes que las impuestas a los agricultores comunitarios, según informa El Debate.

Según los datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa a través de DataComex, los Veintisiete desembolsaron 1.851.020 euros en pequeños cítricos egipcios durante enero y febrero de 2026, frente a los 166.140 euros del mismo periodo de 2025. Es decir, el gasto se multiplicó por 11,14 en apenas un año.

El volumen importado también se disparó. La UE pasó de comprar 210,19 toneladas de mandarinas y clementinas de Egipto en los dos primeros meses de 2025 a 1.961,29 toneladas en el mismo periodo de 2026. Además, el precio medio cayó de 1,26 euros por kilo a 0,94 euros, una diferencia que agrava la presión sobre los productores europeos.

El incremento de las importaciones resulta especialmente polémico porque llega en paralelo al aumento de alertas sanitarias. El informe de abril del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) de la Comisión Europea registró ocho rechazos de cítricos procedentes de Egipto por la presencia de materias activas no autorizadas en la UE o por superar los Límites Máximos de Residuos permitidos. La cifra supone un incremento del 166% respecto al mismo mes del año anterior, cuando hubo tres intercepciones.

Pese a ello, el Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos (SCOPAFF) acordó recientemente rebajar la frecuencia de los controles oficiales de inspección a los cítricos egipcios. En el caso de las naranjas procedentes de Egipto, los controles pasaron del 20% al 10%, una decisión duramente criticada por las organizaciones agrarias.

Los agricultores denuncian que Bruselas mantiene una doble vara de medir: endurece las exigencias fitosanitarias, ambientales y burocráticas para el productor europeo, mientras permite la entrada masiva de alimentos de países donde las normas son más laxas y los costes de producción mucho más bajos.

«Si determinadas sustancias o productos fitosanitarios son malas aquí para los consumidores, también serán malas las que nos entran con los productos importados», ha advertido Carles Peris, secretario general de La Unió. La organización reclama elevar al 50% los controles de identidad y físicos sobre frutas y hortalizas procedentes de países con mayor número de intercepciones, como Egipto.

El caso de los cítricos egipcios se suma al malestar provocado por otros acuerdos comerciales de la Unión Europea con terceros países, como Sudáfrica o Mercosur. Para el sector agrario, la estrategia comercial de Bruselas pone en riesgo no sólo la rentabilidad de las explotaciones, sino también la seguridad alimentaria y la sanidad vegetal dentro del continente.

La Comisión Europea defiende la necesidad de reforzar partenariados con terceros países para asegurar suministros y diversificar relaciones comerciales en un contexto geopolítico marcado por la guerra de Ucrania y la tensión con Estados Unidos. Sin embargo, sobre el terreno, muchos agricultores perciben esa estrategia como una amenaza directa a su supervivencia.

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