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Bruselas endurece su agenda sanitaria

Bruselas quiere prohibir los cigarrillos y los vapeadores: la UE avanza hacia el fin del tabaco en Europa

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Europa Press

La Unión Europea se prepara para una de las medidas más drásticas de su historia en materia sanitaria: la prohibición de los filtros de cigarrillos y de los cigarrillos electrónicos, según ha revelado el diario alemán Bild, que ha tenido acceso a un borrador confidencial del Consejo de la UE. La propuesta, impulsada por la Comisión Europea bajo el liderazgo de Ursula von der Leyen, sigue las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y será debatida el próximo mes de noviembre en Ginebra durante la conferencia internacional sobre control del tabaco (COP11).

El documento filtrado sostiene que «la prohibición de la fabricación, importación, distribución y venta de cigarrillos con filtro sería una contribución importante para frenar el consumo de tabaco«. También plantea la posibilidad de extender la prohibición a los cigarrillos electrónicos, a los que considera una «opción regulatoria adicional» en la lucha contra la dependencia de la nicotina.

El Consejo de la UE justifica la iniciativa en la necesidad de «proteger la salud pública y el medio ambiente«, argumentando que los filtros son uno de los residuos más contaminantes del planeta y que su eliminación ayudaría a cumplir los objetivos climáticos y sanitarios marcados por la OMS. En paralelo, Bruselas estudia limitar la venta de productos de tabaco en gasolineras, quioscos y tiendas minoristas, lo que en la práctica supondría una restricción total de acceso al tabaco tradicional y a los vapeadores.

Medios europeos señalan que la medida tendría un impacto inmediato en países como Alemania, donde el 95 % de los cigarrillos vendidos tienen filtro, lo que equivaldría a una prohibición casi total del consumo habitual. En Austria y otros Estados miembros, la propuesta ya ha generado fuertes críticas del sector tabacalero, que la considera una forma encubierta de «prohibicionismo moral y económico».

Según el texto, los objetivos de la nueva regulación serían prevenir el inicio del consumo de tabaco, reducir la exposición al humo pasivo, disminuir la contaminación ambiental y limitar la influencia de la industria tabacalera en la legislación comunitaria.

El plan, aún en discusión interna, podría incorporarse a la próxima revisión de la Directiva sobre productos del tabaco, lo que abriría la puerta a una nueva fase de regulación sin precedentes en la Unión Europea. Si se aprueba, la venta y fabricación de cigarrillos convencionales y electrónicos podría quedar prohibida en toda la UE antes del final de la década.

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