«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La negativa se justifica oficialmente en la necesidad de proteger a los funcionarios implicados

Bruselas se niega a publicar los nombres de quienes negociaron los contratos de las vacunas covid con Pfizer, Moderna y AstraZeneca

Von der Leyen. Redes sociales

La Unión Europea sigue negándose a revelar quiénes fueron exactamente las personas que negociaron los multimillonarios contratos de vacunas del covid-19 firmados durante la pandemia. Pese a las peticiones de periodistas, organizaciones y distintos procedimientos legales en marcha, la Comisión Europea mantiene en secreto la identidad de los miembros del equipo que participó en esas conversaciones con las grandes farmacéuticas.

La negativa se justifica oficialmente en la necesidad de proteger a los funcionarios implicados. Bruselas sostiene que hacer públicos sus nombres podría exponerlos a presiones políticas, campañas de hostigamiento o intentos de influencia externa. Por ello, defiende que la confidencialidad es una medida necesaria para salvaguardar su privacidad y su seguridad.

Sin embargo, esta explicación no convence a muchos analistas ni a los críticos de la gestión comunitaria. Argumentan que, en cualquier sistema democrático, cuando se negocian contratos financiados con dinero público por valor de decenas de miles de millones de euros, la transparencia sobre quién tomó parte en esas decisiones debería ser una garantía básica de control institucional.

Durante la crisis sanitaria, la Comisión Europea asumió el papel de negociar en nombre de los Estados miembros la compra de vacunas a compañías como Pfizer, Moderna y AstraZeneca. Aquellos acuerdos, financiados con fondos públicos de la Unión, movilizaron cantidades económicas sin precedentes dentro de la política sanitaria comunitaria.

Pese a la magnitud de esos contratos, una cuestión clave continúa sin resolverse: quiénes se sentaron realmente en la mesa de negociación en representación de la Unión Europea. La Comisión mantiene que divulgar esa información no es necesario para evaluar la legalidad o validez de los acuerdos.

El debate ha terminado trasladándose al terreno judicial. Diversos solicitantes han pedido acceso a documentos y detalles sobre cómo se llevaron a cabo las negociaciones, incluyendo la composición del equipo negociador. En los procedimientos abiertos, Bruselas continúa defendiendo que la identidad de esas personas debe permanecer reservada.

La polémica se suma a otras controversias relacionadas con la transparencia en la compra de vacunas. En su momento ya generó críticas el hecho de que muchos de los contratos publicados por la Comisión aparecieran con amplios fragmentos ocultos o censurados.

También provocó tensiones políticas la disputa sobre los mensajes de texto intercambiados entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el director ejecutivo de Pfizer durante las conversaciones previas a uno de los acuerdos más importantes.

En el Parlamento Europeo, algunos diputados denunciaron además que el acceso a determinados documentos se realizaba bajo condiciones muy restrictivas, lo que limitaba la posibilidad de examinar con detalle los términos de los contratos firmados.

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