«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Nueva ofensiva regulatoria

Bruselas vuelve a la carga contra la caza: prepara vetar el plomo en municiones y pone en jaque a millones de cazadores europeos

Foto de archivo de un cazador. Europa Press.

La maquinaria regulatoria de Bruselas vuelve a apuntar directamente contra el mundo rural. La Unión Europea avanza en un nuevo paso de su agenda restrictiva con la caza: prohibir el uso de plomo en la munición, una medida que amenaza con golpear a millones de cazadores y a toda la industria vinculada al sector cinegético en Europa, según informa Libre Mercado.

El Comité REACH, encargado de evaluar este tipo de restricciones, tiene previsto reunirse a finales de abril para seguir impulsando un proyecto que, aunque todavía en discusión, ya ha encendido todas las alarmas en el sector. La propuesta se centra en prohibir los perdigones de plomo —utilizados en escopetas—, dejando de momento fuera las balas, pero el impacto sería igualmente devastador para la práctica de la caza tradicional.

Desde la Federación Europea de Caza y Conservación (FACE) advierten de que esta iniciativa no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia que, bajo el pretexto medioambiental, busca limitar progresivamente la actividad cinegética en Europa.

Varios Estados miembros ya han mostrado su preocupación por el calendario impuesto desde Bruselas, que consideran irreal y desconectado de la realidad del sector. El plazo de transición de tres años ha sido calificado de insuficiente, ya que el cambio de munición implica adaptar armas, modificar infraestructuras y asumir costes adicionales que recaerán directamente sobre cazadores y profesionales.

El argumento oficial de la UE se centra en los posibles efectos del plomo sobre el medio ambiente y la fauna, especialmente en humedales. Sin embargo, desde el sector denuncian que las alternativas actuales no están a la altura: son más caras, menos eficaces y, en muchos casos, incompatibles con el equipamiento existente.

Más allá del debate técnico, el trasfondo es político. En Europa hay cerca de siete millones de cazadores, además de una industria que genera empleo, actividad económica y arraigo en el mundo rural. La ofensiva contra el plomo es vista por muchos como un nuevo episodio de la desconexión entre las élites de Bruselas y las realidades del campo europeo. La decisión final aún no está tomada, pero el rumbo es claro.

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